A partir del sexto mes aproximadamente, bajo la supervisión y aprobación del pediatra, se inicia la alimentación complementaria, independientemente de si la lactancia es materna, artificial o mixta.
Las necesidades de energía en esta etapa son superiores a los que puede aportar la leche materna, por lo que se hace necesaria la introducción de otras fuentes de energía. Si quieres conocer más sobre la alimentación complementaria, continúa leyendo.
La alimentación complementaria se considera el proceso mediante el cual se le ofrece al lactante alimentos sólidos o líquidos distintos de la leche materna o fórmula infantil, como complemento y no como sustitución de esta, con el fin de cubrir las necesidades de energía y nutrientes que estas no son capaces de proporcionar y que conlleva cambios metabólicos y endocrinos que influyen en la salud futura del niño.
Los objetivos que se persiguen con la alimentación complementaria son:
No existe una cantidad inicial de alimentación complementaria por ración, es importante irse dirigiendo por el apetito del niño. Al principio, está conociendo los alimentos, por lo cual, solo tomará una cucharada hasta aceptarlo por lo que no hay que obligarle, ya se irá aumentando la cantidad a ingerir.
Se recomienda iniciar la alimentación complementaria con una comida al día ofrecida en un horario conveniente en donde exista un ambiente tranquilo. La cantidad de comida se incrementa de forma gradual a medida que el niño crece, fraccionándola a lo largo del día de acuerdo a su capacidad gástrica y de la densidad energética del alimento ofrecido. Es importante ofrecer comidas nutritivas y no en exceso para no favorecer el abandono precoz de la lactancia.
Al comienzo, la alimentación es una experiencia sensorial, ya que, el niño, mediante el tacto y el gusto, aprenderá las diferentes texturas y sabores. Con el tiempo, irá comiendo en mayores cantidades y disminuyendo la proporción de leche materna. Los alimentos, al inicio, deben ser de consistencia blanda, no necesariamente triturados, con un aporte calórico promedio de 30 gramos de proteínas diarias y sin necesidad de realizar una comida especial al resto de la familia, solo apartando la del niño antes de colocarle condimentos fuertes.
La consistencia más apropiada de la comida del lactante va a depender de la edad y del desarrollo neuromuscular.
Al iniciar los 6 meses, el lactante puede comer alimentos sólidos o semisólidos en forma de puré o aplastados, con preferencia de cereales sin gluten, verduras y frutas. La frecuencia es 2 o 3 veces al día para cubrir en conjunto con la leche unos requerimientos de energía diarios de entre 640 a 750 Kcal/día.
A partir del mes 7, se agregan proteínas como pollo y legumbres, la textura puede ser picado fino o machacado, hasta 3 veces al día para cubrir unos requerimientos de 770 Kcal/día.
Entre los 8 y 12 meses, es el momento de agregar derivados lácteos, como yogur, huevo y pescado. La textura de la comida ha de ser picada fina o en trocitos, con un total de requerimientos diarios de 705 Kcal/día y, por último, posterior a los 12 meses, se introducen los embutidos y la leche entera.
VERDURAS Y HORTALIZAS: se inician al sexto mes, a excepción de acelgas, remolacha, nabos y espinacas, por su alto contenido en nitrato.
FRUTAS: se introducen a partir del sexto mes. Anteriormente se retrasaban los cítricos, pero, actualmente, no existe evidencia científica que indique que retrasarlo disminuya el riesgo de alergias. Solo se recomienda una fruta por comida para determinar posibles alergias.
CARNE: se puede comer desde los 6 meses de edad, preferiblemente pollo, pavo y conejo, por menor contenido graso.
PESCADO: por su alto contenido de mercurio, evitar el consumo de peces de gran tamaño.
HUEVOS: su retraso en la alimentación del niño no disminuye el riesgo potencial de alergia. Se recomienda dar su contenido por separado.
En un bebé de 6 meses:
Día 1 al 3: plátano
Día 4 al 6: calabacín en puré
Día 7 al 9: calabacín y patata en puré
Día 10 al 12: brócoli y patata
Es importante insistir en que la alimentación complementaria, como su nombre indica, complementa a la leche materna o lactancia artificial por lo que no debe ser sustituida por ningún alimento y, un destete a esta edad, puede traer como consecuencias riesgos en la salud del bebé a largo plazo.
Se debe iniciar una vez al día a los 6 meses e ir aumentando paulatinamente a partir de los 9 meses, para culminar a los 12 meses con 4 tomas de comida.