Contenido Artículos especializados Actuar en Ataques de Ansiedad

Mireia Galán

Especialista en Psicología Clínica y Psicoterapeuta familiar y de pareja

Psicóloga consultora de Advance Medical

La ansiedad es la respuesta que da el organismo cuando tiene que enfrentarse a situaciones estresantes. Es una respuesta normal del cuerpo, que se activa cuando la mente percibe una situación amenazante para el individuo. De hecho, mucha gente busca experimentar estas sensaciones y disfruta esa respuesta de estrés, en actividades como el paracaidismo, puénting, etc. Por lo que una respuesta al estrés en sí no es algo malo, sino el mecanismo de supervivencia del cuerpo. El problema aparece cuando el organismo activa, sin avisar, y en muchas ocasiones sin causa aparente, esta respuesta de estrés y se produce lo que conocemos como un ataque de ansiedad, en el que el cuerpo reacciona como si hubiera un peligro, pero en este caso no es real y la persona siente que está fuera de control cuando realmente no es así.
La ansiedad es la respuesta que da el organismo cuando tiene que enfrentarse a situaciones estresantes.

¿Qué puede desencadenar un ataque de ansiedad?

  • El pensamiento ansioso (ataque de ansiedad voluntario): cuando pensamos que algo malo va a pasar estamos generando un peligro irreal, que la mente detecta como una amenaza real para el individuo y el cuerpo se ve obligado a reaccionar en consecuencia.  
  • El estrés acumulado (ataque de ansiedad involuntario): cuando aparecen los síntomas debido al exceso de estrés real acarreado.

¿Cuáles son los síntomas característicos de un ataque de ansiedad?

  • Palpitaciones o sacudidas del corazón.
  • Sensación de asfixia o dificultad para respirar.
  • Sudoración intensa o escalofríos.
  • Temblores.
  • Sensación de atragantarse.
  • Nauseas o molestias abdominales.
  • Dolor en el pecho.
  • Parestesias: sensación de adormecimiento u hormigueo en manos, pies, partes de la cara, etc.
  • Mareos y sensación de desmayo.
  • Despersonalización: Sensación de irrealidad, como si nos viéramos a nosotros mismos en una película sin ser capaces de reconocer nuestro propio cuerpo.
  • Miedo a perder el control, a morir o a volverse loco.
  • A pesar de que estos síntomas producen una angustia elevada o, incluso en muchas ocasiones, lleva a la persona a “creerse morir”, una vez se ha desencadenado un ataque de ansiedad hay algunas cosas que podemos hacer para detenerlo o reducir sus síntomas.

Vence un ataque de ansiedad

¿Qué hacer y cómo actuar ante un ataque de ansiedad?

  • Conoce tu ataque de ansiedad: comprende qué es una crisis de ansiedad, qué la está causando y cómo responde tu cuerpo tanto a nivel psicológico (pensamientos), emocional (sentimientos) y fisiológico (síntomas). Saber a lo que te enfrentas, hace que el ataque ya no sea algo desconocido que pueda darte miedo, y si eliminas tu miedo -una de las principales causas de que una crisis se repita-, el ataque de ansiedad acaba desapareciendo.
  • Evita pensar que te va a suceder algo malo: cuanto más centres tu pensamiento en que la ansiedad experimentada va a causarte algo malo, más síntomas tendrás. Si mantienes el peligro irreal a nivel mental, el cuerpo seguirá necesitando reaccionar para protegerte.
  • Repítete que los síntomas no son más que una reacción al estrés: Los síntomas ansiosos no son amenazantes ni peligrosos para tu organismo, simplemente tu cuerpo hace aquello que se supone que debe hacer ante un peligro. El cuerpo está preparado para aguantar tal intensidad sintomática sin que salgas dañado.
  • Recuerda que todos los ataques de ansiedad terminan: una crisis de ansiedad dura entre 15 minutos y media hora, y los síntomas alcanzan su máximo a los 10 minutos de empezar. Debes intentar mantenerte tranquilo hasta que el cuerpo se recupere de la respuesta de estrés, lo que significa que sentirás los cambios en tu cuerpo, pero sabiendo que desaparecerán cuando el cuerpo se recupere.
  • Distrae tu atención: la mayoría de los ataques de ansiedad se producen por pensar demasiado, ansiosamente. Si conseguimos romper la cadena de patrones de pensamiento introduciendo alguna distracción (contar, llamar a un amigo, jugar a un juego, leer un libro…), los síntomas desaparecerán. No tiene efecto si mientras realizas la actividad continúas pensando en aquello que desencadena el ataque; lo importante es que seas capaz de centrarte en esa actividad.
  • Intenta respirar de forma consciente: inspirar con tranquilidad durante varios segundos y luego expirar también de forma lenta, produce un efecto tranquilizador. Evita respirar de forma superficial, intensa y rápida (hiperventilación) ya que agrava la sintomatología ansiosa, genera un aumento de la sensación de ahogo y facilita el camino hacia el ataque de pánico.
  • Relaja tu cuerpo: la relajación muscular progresiva hace que el cuerpo se agote más rápido y que expulse las hormonas del estrés, lo que provoca que los sentimientos ansiosos asociados desaparezcan.

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