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Acné. ¿Se pueden eliminar las cicatrices?

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Tratamiento próximamente disponible en Savia. Tendemos a pensar que el acné es una patología dermatológica juvenil y es cierto que suele manifestarse entre los 13 y los 17 años, ante los cambios hormonales que tienen lugar durante la adolescencia. Estos episodios suelen resolverse entre los 20 y los 22 años. Sin embargo, pueden darse casos tardíos en personas adultas. Hablamos de un problema que va mucho más allá de la estética, ya que afecta notablemente a la salud cutánea. Los molestos granitos aparecen como consecuencia de una inflamación de la piel, de carácter bacteriano, que se localiza en los poros. La principal consecuencia del acné, además de la merma estética y la molestia de los granos, es que estas lesiones pueden provocar cicatrices permanentes en la dermis. Estas marcas o manchas irreversibles surgen como consecuencia de los casos más severos de acné, pero también pueden aparecer por la aplicación de un tratamiento inadecuado para la afección. Hablamos de secuelas difíciles de eliminar, deberán ser tratadas por un dermatólogo que determine el tratamiento más adecuado para conseguir el mejor resultado posible. Si dicho tratamiento no se aplica, las marcas del acné nunca desaparecerán, permaneciendo en la piel a lo largo de toda la vida del paciente. Siempre es recomendable no manipular los granitos que van surgiendo por esta patología, ya que en caso contrario el problema podría agravarse. Además, al manipularlo su presencia podría extenderse a otras zonas. La mejor solución siempre será visitar la consulta de un dermatólogo que, estudiando cada caso concreto, pueda determinar el origen de la patología y prescribir el mejor tratamiento para eliminarlo de raíz. Llevar una vida saludable, con una dieta adecuada y practicando ejercicio, es sin duda la mejor forma de cuidar nuestra piel y mejorar problemas como el acné. De hecho, evitar malos hábitos como fumar o consumir bebidas alcohólicas siempre es recomendable, ya que pueden agravar este problema cutáneo. Estas sustancias nocivas reducen la capacidad de la dermis de retener el agua, generando cierta deshidratación y contribuyendo a un envejecimiento prematuro de la piel.

¿Qué es el acné tardío?

Como ya hemos comentado, el acné no es solo un problema de la juventud. En muchos casos se puede prolongar hasta los 40 años y suele afectar más a las mujeres. Una cuestión que tiene una explicación científica, entre los principales factores para la aparición de esta patología destacan los cambios hormonales, alteraciones menstruales, el embarazo o la ingesta de anticonceptivos orales. Aunque el estrés, determinados fármacos o los cosméticos grasos también pueden ser detonante o agravante de la enfermedad. El acné tardío suele localizarse en la zona inferior de la cara y el mentón. Tratar el problema en la edad adulta requiere adaptarse a las necesidades básicas de cada tipo de piel, por lo que siempre es recomendable ponerse en manos de un especialista cualificado. En cualquier caso, para cuidar la piel (y más si aparecen este tipo de problemas cutáneos) será recomendable llevar a cabo una rutina de higiene e hidratación de la piel. Solo de este modo podremos cuidarla en profundidad y evitar o reducir la aparición de impurezas. Otra cuestión fundamental será eliminar a diario el maquillaje que sella los poros y evita que la dermis pueda respirar.

¿Cómo se tratan las cicatrices?

Existen diferentes técnicas para acabar con las marcas del acné, la elección de una u otra dependerá del tipo de piel del paciente y el grado de severidad de las lesiones. En muchas ocasiones, la combinación de varias de ellas es la mejor forma de alcanzar los resultados deseados. Entre los principales tratamientos disponibles podemos destacar los siguientes:
  1. Peeling químico. Es la mejor alternativa para los problemas leves, ya que contribuye a rellenar las zonas deprimidas por las cicatrices.
  2. Láser pixel para cicatrices más severas o profundas. Los resultados serán visibles desde la primera sesión. Aunque es importante señalar que esta técnica implica una mejora de la piel en el tiempo, ya que actúa a todos los niveles cutáneos.
  3. Rellenos dérmicos para lesiones leves o como tratamiento complementario. Permite dotar a la piel de un aspecto más homogéneo, iguala la coloración y rellena las depresiones causadas por las cicatrices.
Hablamos de técnicas mínimamente invasivas, que no suelen conllevar efectos secundarios. Es posible que tras la aplicación de los tratamientos la piel adquiera un tono rojizo o incluso que aparezca picor en la zona tratada. Sin embargo, estas molestias desaparecen en unas pocas horas. Podemos decir que su aplicación no conlleva una interrupción de la vida social o laboral del paciente. En Clínica IMEMA somos expertos en tratamientos para acné. Sólo utilizamos productos y tecnología de la más alta calidad. Con nosotros tendrás la tranquilidad de estar en manos de profesionales de contrastada experiencia y reputación, a la altura de una de las clínicas más prestigiosas de Europa.