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10 Leyendas sobre la Gripe

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La Organización Mundial de la salud define gripe como una infección vírica que afecta principalmente a la nariz, la garganta, los bronquios y, ocasionalmente, los pulmones. La infección dura generalmente una semana y se caracteriza por la aparición súbita de fiebre alta, dolores musculares, cefalea y malestar general importante, tos seca, dolor de garganta y rinitis.

Muchas personas dan consejos sobre cómo prevenir o tratar la gripe pero, ¿todos estos mitos o consejos son ciertos? Sigue leyendo y conoce toda la verdad sobre las leyendas o mitos de la gripe.


1. No debes exponerte al frío ya que causa la gripe.

La gripe es una dolencia causada por un virus. La enfermedad de la gripe es la más frecuente en invierno pero, esto no quiere decir que exponerte al frío o no abrigarte pueda causar la gripe. La realidad es que, si tus defensas son bajas y tu cuerpo no combate con la misma efectividad ante el virus, induce a la gripe.

2. La gripe solo se produce durante el invierno.

Esta dolencia es más frecuente en los meses de invierno, pero no es un virus único de esta época del año.

Científicos de EEUU descubrieron hace años que ciertos virus son más resistentes al frío. Esto se debe a que los virus están cubiertos por un elemento graso que se endurece como un gel resguardándolo en el frío. Este recubrimiento brinda la protección necesaria para que el virus se contagie de persona en persona, por lo que la posibilidad de contagio incrementa según más frío haga.

Como se puede observar en el siguiente gráfico, vemos que las semanas de mayor incidencia de la gripe coinciden con los meses de invierno y, en el resto de meses, los niveles de gripe son muy inferiores a los meses invernales. Esto certifica que no solo en los meses de invierno se produce el virus de la gripe.

Fuente: Sistema de vigilancia de la gripe en España (Instituto de Salud Carlos III).

3. Si tomas vitamina C evitarás la gripe.

Siempre se ha dicho que la vitamina C tiene propiedades que mejoran el sistema inmunológico en defensa contra el virus de la gripe.

Pese a esta u otras características antivirales, no existe ninguna evidencia científica que demuestre que tomar vitamina C evite contraer la gripe.

4. Si tomas antigripales naturales como el  jengibre y propóleo te sentirás mejor durante la gripe.

Actualmente, no existe ninguna prueba científica que demuestre que el jengibre y el propóleo ayuden, a las personas con el virus de la gripe, a sentirse mejor.

Lo más probable, es que, con o sin antigripales naturales, se note una mejoría según avancen los días.

5. El ajo y la cebolla alivian los síntomas de la enfermedad.

Estos dos alimentos siempre han sido muy usados para aliviar la congestión nasal y los síntomas gripales pero, una vez más, no hay ninguna prueba científica que avale estos hechos.

Además, para no contagiarse de la gripe hay que evitar entrar en contacto con otras personas que estén afectados por esta enfermedad y no, como dice, colocar una cebolla cruda en el interior de una habitación. De hecho, lo más importante es lavarse las manos de manera frecuentemente y de manera correcta  para evitar el contagio.

6. Los antibióticos combaten la gripe.

Los antibióticos son medicamentos que no están pautados para curar la gripe. Son fármacos que se prescriben contra las infecciones bacterianas, por lo que, como la gripe está originada por un virus, los antibióticos no incitan a una mejoría.

La gripe es una dolencia sintomática, por lo tanto, las personas con esta enfermedad deberán hacer reposo, estar bien hidratadas y tomar analgésicos y antitérmicos si tienen dolor o fiebre para notar, poco a poco, una mejoría.

7. No contraerás la gripe si te vacunas.

La vacuna de la gripe sirve para prevenir y proteger pero, aun así, puedes contraer la gripe ya que puedes haberte contagiado con el virus antes de ponerte la vacuna. Asimismo, la vacuna no cubre todos los tipos de virus de la gripe, porque puede el virus de la gripe experimenta múltiples mutaciones, así que, aunque te vacunes, hay riesgo de que puedas contraer la enfermedad.

8. Los niños y los ancianos son los únicos que deben vacunarse.

Los grupos de riesgo son los únicos que deben vacunarse año tras año. Según el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, los grupos de riesgo que deben vacunarse según las recomendaciones de la Comisión Nacional de Salud Pública son:

  • Personas mayores a partir de 65 años de edad.
  • Niños/as mayores de 6 meses y adultos con enfermedades crónicas cardiovasculares (excluyendo hipertensión arterial aislada) o pulmonares, incluyendo displasia bronco-pulmonar, fibrosis quística y asma.
  • Niños/as mayores de 6 meses y adultos con:
    • Enfermedades metabólicas, incluida diabetes mellitus.
    • Obesidad mórbida.
    • Insuficiencia renal.
    • Hemoglobinopatías y anemias.
    • Asplenia.
    • Enfermedad hepática crónica.
    • Enfermedades neuromusculares graves.
    • Inmunosupresión, incluida la originada por la infección de VIH o por fármacos o en los receptores de trasplantes.
    • Implante coclear o en espera del mismo.
    • Trastornos y enfermedades que conllevan disfunción cognitiva: síndrome de Down, demencias y otras.
  • Residentes en instituciones cerradas, de cualquier edad a partir de 6 meses, que padezcan procesos crónicos.
  • Niños/as y adolescentes, de 6 meses a 18 años, que reciben tratamiento prolongado con ácido acetil salicílico, por la posibilidad de desarrollar un síndrome de Reye tras la gripe.
  • Mujeres embarazadas en cualquier trimestre de gestación.
  • Trabajadores de los centros sanitarios.
  • Personas que por su ocupación trabajan en instituciones geriátricas o en centros de atención a enfermos crónicos.
  • Personas que proporcionen cuidados domiciliarios a pacientes de alto riesgo o ancianos.
  • Personas que conviven en el hogar, incluidos niños/as, con otras que pertenecen a algunos de los grupos de alto riesgo.
  • Personas que trabajan en servicios públicos esenciales como  los policías, bomberos, servicios de protección civil, personas que trabajan en los servicios de emergencia sanitarias y trabajadores de instituciones penitenciarias y de otros centros de internamiento por resolución judicial.
  • Personas que, por su ocupación, pueden estar en contacto con aves con sospecha o confirmación de infección por virus de gripe aviar.

Vacunarse de la gripe reduce la posibilidad de contraer el virus en estos grupos de riesgo. Por lo tanto, también contribuye a evitar sus complicaciones y la mortalidad provenida de este virus, sobre todo en grupo de riesgos.

9. La gripe no es lo mismo que un resfriado.

Un resfriado es una enfermedad vírica o bacteriana del aparato respiratorio que produce cansancio, mucosidad y dolor de garganta.

La primera diferencia es que la gripe es una enfermedad únicamente vírica. Además, los síntomas más relevantes del virus de la gripe son:

  • La fiebre alta.
  • Tos.
  • Dolores musculares.
  • Dolor de cabeza.

En cambio, los síntomas más comunes del resfriado son:

  • Los estornudos.
  • Mucosidad nasal.
  • Dolor de garganta.

10. Abrigarse y sudar, o darse una ducha helada sirve para bajar la fiebre alta.

Estas dos medidas no son adecuadas para bajar la fiebre alta de una persona con el virus de la gripe, y pueden causar hipotermia.

En estos casos, es aconsejable:

  • Beber mucho líquido para evitar la deshidratación.
  • Utilizar ropa transpirable.
  • Usar una toalla empapada con agua fría y colocarla en la frente, si eso nos alivia.
  • Darse un baño con agua templada, aproximadamente, a unos 37º.