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Los Beneficios de Caminar
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Los Beneficios de Caminar

Los beneficios que proporciona una actividad tan sencilla y fácil de realizar como caminar son múltiples. Caminar es una actividad que no tiene limitaciones en cuanto a edad y desde los más pequeños hasta los más mayores pueden salir a pasear por una ciudad, por la playa, por el campo o por la montaña. No es necesario disponer de una gran equipación, ya que unas zapatillas adecuadas y ropa que sea cómoda que permita moverse sin problemas y adaptada a la climatología es suficiente. Los motivos que llevan a alguien a plantearse caminar como un hábito más en la rutina diaria son diversos. Pueden ser tanto a nivel de salud como social o incluso psicológico , pero sea por la razón que sea la que “mentaliza” al individuo para recorrer kilómetros, será bienvenida porque todo serán beneficios. Objetivos de caminar Perder peso: para muchas personas andar es el inicio de un programa para perder peso y es que, al caminar, el impacto que reciben nuestras articulaciones es menor que el que puede suponer correr o actividades y deportes de mayor exigencia, en los que hay que desplazarse con los pies. No hay que olvidar que el sobrepeso exige a nuestro cuerpo un mayor esfuerzo y desgaste, y ello repercute en nuestras articulaciones que pueden verse afectadas de manera negativa, por eso iniciarse andando está recomendado cuando el sobrepeso es un problema para la salud. Además, y como eje de un programa para perder peso, al andar se queman calorías . Evidentemente, dependerá del ritmo al que corramos, pero siempre será mejor andar lento que quedarse sentado en el sofá de casa delante de la televisión. No hay que olvidar que no solo la velocidad a la que se ande ayuda a aumentar el consumo de calorías, sino que la pendiente del recorrido también va a tener una influencia importante. No es lo mismo andar en plano que cuando existen cuestas y desniveles que obligaran al organismo a un mayor esfuerzo. Mejorar la salud cardiaca: es, sin lugar a dudas, uno de los focos en los que los facultativos se centran en el momento en que se aconseja realizar actividad física. Ser personas activas además de seguir una dieta equilibrada y variada , son factores que mejoran la salud cardiovascular de la población general El corazón y las patologías relacionadas con éste se encuentran en todas las listas de morbimortalidad del mundo occidental, y conseguir reducir estas cifras está en las manos de cada quien, son decisiones individuales las que van a permitir tener una mejor salud cardiovascular. Nuestro corazón late a diario de media unas 100.000 veces y para que ello sea así debe estar “en forma”. Este órgano no deja de ser un músculo, un músculo con una extrema importancia para la vida, pero un músculo que necesita estar en condiciones óptimas para responder ante circunstancias tan diferentes como salir corriendo tras un autobús o subir escaleras. Ganar fuerza en brazos o piernas: los ejercicios que se realizan van dirigidos a potenciar la musculatura situada en esas localizaciones. Lo mismo debería ocurrir cuando la meta es ganar “fuerza” en el corazón, pero en este caso en lugar de levantar peso lo que se recomienda es realizar ejercicio de tipo aeróbico y caminar lo es. Para evitar sentirse fatigado el sistema cardiovascular debe de estar en condiciones favorables para ofrecer la respuesta adecuada. Si lo entrenamos se conseguirá disminuir esa fatiga y a su vez se estará preparado para situaciones más exigentes que puede ser simplemente pasar del sedentarismo a levantarse para realizar las tareas diarias. Los vasos sanguíneos también notarán estos efectos y, al estar en mejores condiciones, se previene también la aparición de la temida hipertensión arterial . Andar a una frecuencia cardiaca de entre 45-55% de la Frecuencia Cardiaca Máxima (calcula la con la siguiente formula 220-edad) es un buen consejo para empezar a andar y obtener beneficios, dedicarle 30 minutos al día es suficiente. Por otro lado, calzarse unas zapatillas y desconectar es otro de los beneficios que aporta andar. Son momentos en los que uno le puede dedicar minutos a sus pensamientos, ideas o simplemente deleitarse con el paisaje del lugar escogido para andar. Son minutos u horas en las que la mente se evade o pone en orden pensamientos que en otro momento no le es permitido. Además de los beneficios más orgánicos, no debemos olvidar aquellos en los que salir a caminar se convierte en una actividad social . Cada vez hay más clubes y grupos en los que gente conocida o no quedan para dedicarse un rato a “sumar salud”. Unirse a un grupo será una manera de abrir el abanico de amistades y conocidos que genera complicidades y permite realizar actividades que de otro modo siendo un único individuo quizá nunca se hubiera hecho.
Inmunoterapia Contra el Cáncer
Artículo especializado

Inmunoterapia Contra el Cáncer

¿Existe luz al final del túnel? La inmunoterapia puede ser la clave que nos ayude a ganar definitivamente la batalla en la lucha contra el cáncer. La inmunoterapia es un tratamiento que ha aparecido en los últimos años como herramienta fundamental en el tratamiento de determinados tipos de cáncer . En pocos años, este tipo de tratamiento ha pasado a ser uno de los avances más importantes en la lucha contra el cáncer. Prueba de ello es que en el año 2013, la prestigiosa revisa Science designó a la inmunoterapia contra el cáncer “Revelación del año”. ¿Qué papel tiene el sistema inmune en el cáncer? El tratamiento con inmunoterapia contra el cáncer se basa en la estimulación del sistema inmune para frenar o erradicar las células tumorales . Antes de proseguir, es muy importante conocer el papel que desempeña el sistema inmune frente al cáncer. El sistema inmune (las defensas) es un sistema que tiene nuestro organismo para identificar y eliminar células que nuestro cuerpo identifica como extrañas (ajenas). Así pues, cuando sufre una infección por un virus o una bacteria, por ejemplo, el sistema inmunitario es capaz de identificar que esas células no son células propias y actúa contra ellas, destruyéndolas. Esta identificación la realiza mediante la identificación de las proteínas que presentan las células en sus membranas (sus paredes). Como hemos comentado, las células tumorales son células de nuestro organismo que sufren una mutación que provoca que crezcan sin control. En muchas ocasiones, esa mutación provoca que aparezcan nuevas proteínas en la superficie celular y gracias a ello, el sistema inmune puede actuar contra ellas y eliminar el tumor o frenar su crecimiento. De hecho, el sistema inmune elimina muchas células que sufren mutaciones incluso antes de que lleguen a provocar tumores. Gran parte de los cánceres están provocados por defectos en el sistema inmune , que deja de identificar a las células tumorales como células ajenas y deja de actuar sobre ellas. ¿Y cómo actúa la inmunoterapia? La inmunoterapia es un tipo de tratamiento que intenta estimular al sistema inmune del organismo para que éste sea el encargado de luchar contra las enfermedades. Tipos de inmunoterapia Anticuerpos monoclonales : los anticuerpos son proteínas que produce el organismo para identificar y eliminar células nocivas (generalmente infecciones). Hoy en día, los avances científicos nos han permitido crear anticuerpos en un laboratorio. Esos anticuerpos pueden tener principalmente dos objetivos: unirse a las células tumorales como agentes extraños y facilitar que el sistema inmune del paciente identifique más fácilmente esas células o, por el contrario, unirse a las células tumorales bloqueando su funcionamiento y frenando de esa manera su reproducción y crecimiento. Inmunoterapias no específicas (citoquinas): son tratamientos que mejoran el funcionamiento del sistema inmune del paciente. Ejemplos de ellos son las interleuquinas, que aumentan el crecimiento y la actividad de las células inmunitarias, o los interferones, que mejoran la respuesta inmunitaria contra el cáncer. Vacunas: las vacunas clásicas ya eran un tipo de inmunoterapia. Cuando nos vacunamos frente a una infección, no estamos haciendo otra cosa que estimular al sistema inmune para que detecte y actúe rápidamente en caso de que se identifique un determinado virus o bacteria. Este tipo de estimulación también se puede utilizar en el tratamiento contra el cáncer. El objetivo de las vacunas contra el cáncer es que el organismo reconozca las células tumorales y las destruya antes de que estas lleguen a provocar una enfermedad. Transferencia celular adoptiva: es un tipo de terapia en la que se extraen células del sistema inmune del paciente (glóbulos blancos -células T) que se modifican en un laboratorio para hacer que sean más efectivas en la detección y eliminación de un tipo de células cancerosas. Esas células se cultivan y multiplican en el laboratorio y se vuelven a introducir en el paciente de forma que puedan actuar contra su cáncer. ¿Cuándo se utiliza? El tratamiento con inmunoterapia ha evolucionado mucho en los últimos años. Cada vez son más los estudios que buscan demostrar su eficacia para nuevos tipos de tumores. Aunque su uso no es tan extendido como el de las quimioterapias tradicionales, cada vez son más los tipos de tumores que pueden tratarse ya con este tipo de fármacos. Cánceres como el de pulmón, el melanoma, el cáncer de vejiga o el cáncer de cérvix son ejemplos en los que la eficacia de la inmunoterapia ya está totalmente comprobada. ¿Qué efectos secundarios puede presentar? Tal y como el resto de tratamientos contra el cáncer, la inmunoterapia también puede ocasionar efectos secundarios no deseados. Estos efectos dependerán del tipo específico de inmunoterapia, pero los más frecuentes son síntomas similares a los de una gripe, debilidad, mareos, fatiga o problemas digestivos. Algunos tipos de inmunoterapias pueden favorecer la aparición de infecciones e incluso de otros tumores. En ocasiones, pueden producirse reacciones alérgicas al tratamiento (como a cualquier otro tratamiento), que pueden ser incluso graves. Aunque pueda parecer que existen muchos efectos adversos, es importante valorarlos con su médico especialista, puesto que en general, el beneficio potencial de utilizar este tipo de fármacos es infinitamente superior.
Cómo cuidar la Dermatitis Atópica en Bebés y Niños
Artículo especializado

Cómo cuidar la Dermatitis Atópica en Bebés y Niños

La dermatitis atópica se considera una manifestación en la piel de la llamada enfermedad atópica, una condición muy frecuente en el mundo desarrollado. Combina manifestaciones de tipo alérgico como asma o rinoconjuntivitis con sensibilidad en la piel que provoca picor y eccemas. Suele tener una base genética, y depende en gran manera del estilo de vida. ¿Por qué es tan frecuente en nuestro medio? Se cree que los hábitos de higiene , que nos previenen de muchas enfermedades infecciosas, provocan una maduración distinta del sistema inmunitario, que hace que seamos más sensibles al ambiente. Se ha demostrado que los niños criados en granjas, o alejados del centro de las ciudades, con más contacto con animales y plantas desde la infancia, tienen menos atopia. Por el contrario, la higiene diaria con jabón, y el desarrollo en un ambiente menos contaminado hacen que nuestra piel y mucosas (los bronquios, la nariz, etc. sean más sensibles y manifiesten inflamación ante el contacto con desencadenantes. ¿Entonces la dermatitis atópica es una alergia? No se considera una alergia estrictamente. Aunque los niños atópicos tienen otras manifestaciones alérgicas, la dermatitis atópica tiene brotes ante desencadenantes tanto exógenos o externos (polvo, sequedad, proteínas de la leche) como internos (estrés), y no es tan fácil de estudiar mediante pruebas de alergia como, por ejemplo, el asma. ¿Cómo es la piel de los niños atópicos? La piel del niño atópico es más sensible , y padece una pérdida de la función de retención de agua que hace que tienda a la sequedad. Además, tiene una mayor tendencia a sobreinfectarse. Como el picor es el síntoma habitual, y éste produce una necesidad de rascarse, la piel se va engrosando y endureciendo mediante un proceso llamado “liquenificación”. Es una piel arrugada, más gruesa y seca, que tiene propensión a agrietarse y formar fisuras . La dermatitis atópica se manifiesta durante la primera infancia en la cara, sobre todo en las mejillas, o en el área del pañal. Posteriormente afecta mucho a las zonas de flexura de los codos y las rodillas, a los párpados, y finalmente cualquier zona del cuerpo. El síntoma habitual es el picor muy intenso, que puede motivar trastornos de atención y del sueño, y disminuir el rendimiento escolar. ¿Cuál suele ser la evolución? En general, los niños con dermatitis mejoran a medida que se hacen mayores. Un pequeño grupo persiste en la edad adulta, con una forma llamada “dermatitis atópica del adulto” . Suelen ser los niños con asma bronquial más grave, y con historia de otros problemas alérgicos. La dermatitis del adulto puede ser la forma más grave e incapacitante de la enfermedad. ¿Cómo se cuida la piel de un niño atópico? No bañarle cada día : se desaconseja bañar a un niño atópico cada día. Es preferible bañarlo a días alternos, y siempre con agua a temperatura tibia y sin jabones. Especialmente desaconsejables son los geles o aceites que tienen muchos detergentes o tensioactivos y forman mucha espuma. Los productos adecuados son los syndet (sin detergentes) que hacen poca espuma y limpian por arrastre. Hidratar su piel : hay que entender que la piel de estos niños tiene poca tendencia a retener agua. Cuando nos bañamos, la capa córnea de la piel se humedece e hidrata, pero inmediatamente debemos aplicar una sustancia hidratante para evitar que el agua se evapore. Esta es la función de las cremas hidratantes: añadir una capa de grasa que evite la pérdida de agua. Por ello, hay que secar poco al niño y sin frotar al salir del baño, y aplicar la hidratante entonces, sin esperar. Existen innumerables cremas hidratantes para la piel atópica, y no siempre las más caras son las mejores. Hay que tener en cuenta que, cuanto más grasas sean, más hidratarán, aunque su cosmética será peor y tendrán menos facilidades de aplicación. El uso de hidratantes que contienen urea, ácido láctico, avena u otros productos también se recomienda, y es mejor seguir las indicaciones del dermatólogo o el pediatra que fiarse de la presión de la publicidad y las campañas de marketing. Evitar que sude y pase calor : debe vestirse por capas, con algodón en contacto con la piel, y poner o sacar ropa en función del entorno. Los niños atópicos tienen tendencia a sudar y a manifestar picor cuando se acaloran. Humidificar el ambiente : es conveniente hacerlo, sobre todo en invierno cuando la calefacción y los lugares cerrados mantienen el aire seco. También es conveniente proteger al niño de ambientes con polvo y humo. En cuando a la alimentación, es cierto que algunos niños pequeños pueden tener brotes de dermatitis atópica en relación con alimentos como proteínas de la leche de vaca o huevos, y que en ocasiones los pediatras la manejan introduciendo el alimento más tarde. En esto, cada pediatra puede tener un criterio diferente, y es conveniente seguir las indicaciones de un solo profesional. Los probióticos pueden ayudar a madurar el sistema inmunológico y en ocasiones son recetados en pastillas o suplementos para los niños atópicos, según indicaciones del pediatra o el dermatólogo.
Qué hacer para Tratar la Dermatitis del Pañal
Artículo especializado

Qué hacer para Tratar la Dermatitis del Pañal

Con este nombre, nos referimos al conjunto de cambios de inflamación o infección que aparecen en la piel cubierta por el pañal en los bebés o las personas mayores. En general están causados por el contacto de la piel con las heces y la orina, la oclusión, la irritación, el roce, la humedad y la sobreinfección. En la actualidad, con los pañales absorbentes más eficaces, se suele ver menos que hace décadas. ¿Cómo se produce? El contacto con la orina o las heces pueden causar una dermatitis química por irritación directa , que se ve empeorada cuando el niño tiene diarrea, o cuando se descuida el cambio de pañal. Si ayudan la oclusión y la humedad, puede haber una sobreinfección por bacterias u hongos que complican el cuadro. En ancianos, sobre todo en personas encamadas con enfermedad de Alzheimer u otros tipos de demencia, puede ocurrir el mismo problema. Al inicio del siglo XX se creía que el causante de la dermatitis era el amoníaco de la orina , pero hoy sabemos que no es cierto, y que los causantes son una combinación de diversos factores y sustancias, sobre todo las proteasas, enzimas presentes en las heces. Por ello, la principal causa de dermatitis del pañal hoy en día son las diarreas, que aumentan el contacto de la piel con las heces. En otros casos puede venir causada por un descuido en el cambio de pañal . ¿Existe dermatitis del pañal en todos los bebés? Es fácil de entender que, en países subdesarrollados , en los que los bebés van desnudos sin llevar ningún tipo de pañal, no se produce ningún tipo de dermatitis. En el mundo desarrollado , esta dermatitis ha existido sobre todo en la época en que los bebés llevaban “paños” de algodón o pañales con poca capacidad de absorción. La mejoría de los materiales de los pañales desechables durante los años 80, con geles que pueden absorber gran cantidad de orina, aislando la piel de la humedad, ha conducido a una mucha menor frecuencia de dermatitis del pañal. ¿Puede confundirse con otras enfermedades de la piel? Efectivamente, hay otras enfermedades de la piel que pueden afectar al área del pañal. Son la dermatitis atópica , la dermatitis seborreica , la psoriasis, las candidiasis (infecciones por hongos), los impétigos (infecciones por bacterias), o enfermedades más raras como las histiocitosis o ciertos déficits de vitaminas (pelagra, acrodermatitis enteropática). Ante una dermatitis del área del pañal, un pediatra puede solicitar una consulta a un dermatólogo para descartar estas posibilidades. En caso de sospecha, pueden ser necesarios análisis de sangre o una biopsia de la piel. ¿Cuál es el tratamiento? En todos los casos, cabe aislar a la piel de la orina y las heces utilizando un pañal más eficaz , prescindiendo del pañal unas horas al día, o colocando al bebé un pañal de talla superior para que “ventile” más la zona. Si el ambiente es caluroso, se puede colocar al bebé desnudo encima de una toallita o empapador unas horas. En cuanto al tratamiento a aplicar, es todo un arte que depende de cada pediatra y cada dermatólogo, y de la situación de irritación, maceración y/o infección presente. Se emplean mucho las cremas antibacterianas o las cremas antifúngicas , pero en algunas ocasiones también pueden provocar irritación sobreañadida, por lo que hay que reservarlas a los casos donde de verdad se sospeche infección. Una norma para detectar los hongos (en general los del género Candida, que son los más frecuentes) es buscar en la zona pequeñas pústulas o granitos rojos con un “collarete” de descamación. El niño puede estar inquieto por picor, escozor y dolor. En otros casos, se prefieren soluciones secantes como la eosina, que tiene el inconveniente de manchar de color rojo la zona. Una solución muy empleada son las pastas al agua o las llamadas “pastas Lassar”, pero repitamos que cada “maestrillo tiene su librillo” y que es mejor dejarse aconsejar por el pediatra o dermatólogo habitual. ¿Y la prevención? Como ya hemos mencionado, es fundamental utilizar pañales adecuados , con una capacidad óptima de absorción y un buen sistema de sujeción. Los cambios de pañal deben ser frecuentes, y la tendencia es emplear agua y manopla en vez de las clásicas “toallitas” impregnadas de crema y perfumes, que pueden causar problemas de alergia a los niños sensibles, aunque ahora existen marcas muy mejoradas, antiirritantes y seguras. También son muy útiles las “cremas barrera”, que crean una capa protectora entre la piel y el pañal. Pueden aplicarse con cada cambio de pañal, pero no cuando la piel está muy inflamada , macerada o infectada, porque pueden contribuir a empeorarlo.
Cuándo Podemos Sufrir Toxicodermia
Artículo especializado

Cuándo Podemos Sufrir Toxicodermia

Cuando la toma de un medicamento produce reacciones en la piel hablamos de una toxicodermia o toxidermia. Aunque no hayamos escuchado este término antes, lo cierto es que las toxicodermias son muy frecuentes, pero sólo una pequeña parte son potencialmente graves. Conozcamos más sobre ellas. ¿Una toxicodermia es una alergia? Su diagnóstico y tratamiento compete más al dermatólogo que al alergólogo , porque sólo en algunas el mecanismo de producción es alérgico. La forma más frecuente de toxicodermia es el llamado exantema morbiliforme, que recuerda a las erupciones asociadas con las infecciones víricas infantiles, y no suele estar provocado por mecanismos alérgicos. Muchos pacientes piden pruebas de alergia cuando han tenido reacciones a medicamentos, y hay que explicarles muy claramente que no siempre sirven para estudiar la mayoría de estos cuadros. Incluso, algunos pacientes piden pruebas “para saber si son alérgicos”, y tampoco es posible siempre realizarlas con esta orientación. Un medicamento puede provocar toxicodermia sin haberlo hecho antes, y además puede no provocarla siempre que se vuelve a tomar ese medicamento. Esta compleja situación hace que tenga que ser el especialista en dermatología el que oriente al paciente sobre la reacción de forma muy individualizada . Tipos y causas Cualquier medicamento puede provocar toxicodermia, aunque algunos con mayor frecuencia . Es el caso de los antiepilépticos, algunos psicofármacos o antibióticos como las sulfamidas. Sin embargo, medicamentos tan utilizados como el ibuprofeno también pueden causar toxicodermias, y no hay manera de prevenirlo ni saberlo: Exantema morbiliforme: se manifiesta como una erupción generalizada, que empieza por el tronco y avanza de forma centrífuga hacia las extremidades, con enrojecimiento y picor. Suele aparecer entre uno y 10 días después de la administración del medicamento causante. Exantema fijo medicamentoso : se manifiesta con lesiones circulares rojas o violáceas que aparecen unos días después de recibir el fármaco, y vuelven a aparecer en la misma localización si el paciente vuelve a tomar el mismo fármaco. Puede afectar a piel y a las mucosas, como la zona genital, y a veces puede provocar ampollas. Toxicodermias urticariformes : tienen el aspecto de una urticaria, con habones o ronchas que aparecen y desaparecen rápido, y se acompañan de intenso picor. Pueden tener un mecanismo alérgico. El síndrome de Stevens-Johnson y la necrólisis epidérmica tóxica son cuadros graves que aparecen como una erupción que confluye y se acompaña de despegamiento de la piel, con lo que el paciente puede tener la gravedad de un gran quemado. Las mucosas (ojos, genitales) pueden estar gravemente afectadas. Su gravedad es tal que requiere del ingreso en una unidad de cuidados intensivos para el tratamiento Síndrome DRESS : es un tipo de toxicodermia que, además de una erupción en la piel, puede afectar a otros órganos, como el hígado y el riñón. Su causa más frecuente son los fármacos antiepilépticos. Pustulosis exantemática aguda : es una reacción que incluye aparición de pústulas generalizadas y descamación, junto con fiebre y síntomas generales. Es importante no confundirla con una infección. Dermatitis de contacto sistémicas : algunos pacientes presentan alergia de contacto a determinadas sustancias como los metales o los conservantes, y la ingestión de estas puede provocar una erupción generalizada. Para estudiarla cabe diagnosticar la alergia de contacto con unas pruebas específicas llamadas pruebas epicutáneas, que realizan alergólogos o dermatólogos. ¿Qué tratamiento tienen las toxicodermias? La primera medida terapéutica debe ser, evidentemente, la suspensión del medicamento causante . En muchos casos, sobre todo en pacientes de edad avanzada, es frecuente la polimedicación, y no siempre es posible atribuir la reacción de la piel a uno u otro medicamento. En estos casos, deben intentar suspenderse aquellos fármacos que el paciente ha empezado a tomar más tarde, y sustituirlos por otros. Además, es conveniente prestar atención a productos “naturales” u homeopáticos que el paciente haya consumido, porque también pueden ser los causantes de una reacción medicamentosa. En algunos casos, la toxicodermia puede requerir tratamiento con corticoides tópicos u orales, antihistamínicos u otros medicamentos , a criterio del dermatólogo. ¿Cómo prevenir las toxicodermias? Es importante evitar la automedicación. Por parte del médico, se deben prescribir medicamentos adecuados y a las dosis correctas. Debe minimizarse la toma de productos de herboristería o de medicina natural y homeopática, de dudosa eficacia y no exentos en ocasiones de efectos secundarios.
Qué Debes Saber Sobre la Urticaria
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Qué Debes Saber Sobre la Urticaria

Cuando la piel pica y se llena de ronchas seguramente estamos ante una urticaria. En la mayoría de casos, una urticaria no es una enfermedad alérgica y tiene un buen tratamiento si es diagnosticada por el especialista adecuado, generalmente el dermatólogo. ¿Cómo es la  erupción de la urticaria? La urticaria se caracteriza por ronchas o habones que son evanescentes , es decir, que van cambiando de lugar con  las horas, y no son fijos. Afecta más a hombres que a mujeres , generalmente en la edad media de la vida. Los habones son rojos, con bordes muy nítidos, y sin descamación o ampollas en la superficie de la piel. Pican intensamente. Algunos pacientes con urticaria (sobre todo las formas agudas) presentan además angioedema, una hinchazón de zonas como la boca, las palmas, las plantas o los párpados. En pocos casos el angioedema puede afectar al interior de la boca o el aparato respiratorio, provocando ahogo, ronquera o dificultad para respirar. La urticaria crónica, que puede durar meses o incluso años, es una enfermedad tremendamente invalidante. El paciente puede sufrir continuamente brotes de ronchas y picor, que interfieren con el sueño y alteran la vida diaria. Además, el carácter impredecible de los brotes hace que el paciente viva en un estado de incertidumbre continuo, pendiente de la posibilidad de tener un episodio. Tipos de urticarias Urticarias agudas y crónicas La urticaria aguda es aquella en la que ha habido un episodio aislado, o varios episodios durante poco tiempo. En la urticaria crónica, el paciente tiene que haber sufrido brotes de habones al menos durante seis semanas. En la mayoría de los casos, los brotes de urticaria pueden durar unos cinco años y desaparecer, aunque hay pacientes en los que no desaparecen y los pueden tener toda la vida, con el problema que comportan. Urticarias espontáneas En las urticarias espontáneas, más de la mitad de los pacientes tienen fenómenos de autoinmunidad, es decir, una inflamación de la propia piel provocada por su propio sistema inmunitario. Los episodios aparecen sin ningún desencadenante claro, aunque algunos pacientes los relacionan con cambios de tiempo o estrés. Urticarias inducibles Algunos pacientes tienen urticarias llamadas físicas o inducibles, en las que los brotes están relacionados con el frío, la exposición al sol o a la luz, la presión o el roce, el calor, el sudor, e baño o el ejercicio físico. En estos casos, la urticaria puede inducirse con pruebas, como exponer el paciente a un cubito de hielo (urticaria por frío) o a diversas fuentes de luz (urticaria solar). El tratamiento es similar al de las urticarias espontáneas, pero debe incluir en muchos casos evitar el desencadenante. Por ejemplo, las personas con urticaria por frío deben abrigarse, y las personas con urticaria solar deben utilizar fotoprotectores especiales. ¿Cómo se trata? La mayoría de las urticarias se tratan primero con antihistamínicos no sedantes, a dosis que pueden ir desde una a cuatro pastillas al día. Si no se controlan con estos medicamentos, la siguiente opción de tratamiento es el omalizumab, un bloqueador de la inmunoglobulina E que se administra en los hospitales en forma de inyección. Una alternativa son inmunosupresores (medicamentos que actúan sobre las células del sistema inmunitario) como la ciclosporina, que puede usarse cortos periodos de tiempo, debido a su posible efecto tóxico sobre el riñón. Los corticoides orales no suelen usarse para la urticaria, y si se emplean sólo debe ser durante un periodo muy corto de tiempo, nunca para el tratamiento a largo plazo. ¿Hay algunos alimentos o medicamentos que deban evitarse? Respecto a la dieta, no parece ser útil eliminar alimentos , aunque es aconsejable no comer conservas o comidas que lleven gran cantidad de colorantes o aditivos, o alimentos muy fermentados , como el queso curado. En cualquier caso, hay que dejarse aconsejar por el dermatólogo y el alergólogo. Sí es importante no tomar antiinflamatorios, codeína (contenida en algunos jarabes para la tos) o aspirina, ya que pueden empeorar la urticaria. ¿Hay algo que se deba modificar en el estilo de vida? Hay urticarias que empeoran con el estrés, por lo que se recomienda llevar una vida ordenada en cuanto a pautas de sueño y horas de las comidas , dormir lo suficiente y hacer una dieta saludable. Durante los brotes de urticaria es recomendable hacer reposo físico hasta que está controlado el brote.
En Qué Consiste el Turismo Sanitario
Artículo especializado

En Qué Consiste el Turismo Sanitario

El turismo de salud es el proceso por el cual una persona viaja para recibir servicios de salud en un país diferente a aquel en el que reside. El motivo del viaje es la búsqueda de estos servicios de salud , en un sentido amplio. Durante mucho tiempo se ha entendido el turismo sanitario solamente como aquel por el cual las personas se desplazaban a otros países para recibir un tratamiento médico, pero hoy en día, dentro de la noción de turismo sanitario, se engloban varios conceptos: Turismo de curación o médico , en el que las personas se desplazan para recibir un tratamiento médico, quirúrgico o de rehabilitación. Turismo de prevención , en el que las personas se desplazan para hacer llevar a cabo una actividad beneficiosa para optimizar la salud y prevenir lesiones o enfermedades. Turismo de bienestar, de relax o de wellness , en el que las personas viajan para realizar actividades que ayuden a mantener y mejorar su equilibrio físico y mental. Del total de ciudadanos extranjeros que se tratan, sólo un 35% aproximadamente son turistas sanitarios, siendo el resto personas extranjeras que residen en el país y casos de urgencias de turistas que viajan no por motivos sanitarios. ¿Por qué? ¿Qué es lo que hace que una persona decida viajar para recibir un tratamiento de salud en otro país? Son varios los posibles factores determinantes: Tecnologías más avanzadas. Mejores cuidados de tratamientos médicamente necesarios. Acceso más rápido a dichos tratamientos. Menor coste de dichos tratamientos. Menor coste de pruebas de cribado de enfermedades. ¿A dónde? Dentro de Europa, se recibe turismo proveniente de África, Oriente Medio y Asia, aunque la mayoría del turismo de salud en Europa es europeo, entre los propios ciudadanos, especialmente de los 27 estados miembros de la Unión Europea. Asimismo, cuando los europeos viajamos fuera por motivos de turismo sanitario, los destinos son países de Asia (39%) Norteamérica (33%), Oriente Medio (13%) y Sudamérica (5%), correspondiendo el 10% restante al turismo sanitario dentro de Europa. Dentro de Europa los principales destinos del turismo de salud son Turquía, Alemania, Hungría, Polonia y Francia. En un estudio para la Organización Mundial de la Salud, se estima que el valor del mercado de turismo médico internacional en 40.000 millones de dólares con un crecimiento anual del 20%. Los principales países receptores de turismo de salud son los Estados Unidos de América, Tailandia, Singapur y Turquía, mientras que los principales países de procedencia de los turistas de salud son también los Estados Unidos, Reino Unido y Rusia. Los principales países de Latinoamérica que reciben turismo de salud son Nicaragua, Costa Rica, Panamá, El Salvador México y Cuba, mientras que los en Oriente Medio y Asia destacan Singapur, Tailandia, Jordania, China, Hong Kong, Corea de Sur, la India, las Filipinas y Taiwán. ¿Para qué? Según datos aportados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los tratamientos más demandados a nivel mundial son : Cirugía estética Tratamientos dentales Cirugía cardiovascular Cirugía ortopédica Tratamientos oncológicos Tratamientos de reproducción asistida Este tipo de turismo puede llegar a movilizar, según la OCDE, unos 75.000 millones de euros al año. El caso español Según varios estudios llevados a cabo por Turespaña, el 3% del flujo de turistas que recibe España tiene como principal motivación el turismo de salud, ya sea parar recibir tratamiento médico o para realizar estancias y actividades enfocadas al bienestar global . Las especialidades que reciben una mayor demanda de turismo de salud en España son la cirugía estética, la oftalmología, los trasplantes y las terapias relacionadas con la fertilidad humana, siendo los tratamientos más demandados procedimientos dentales, la cirugía ortopédica, la cirugía cardíaca, los tratamientos de belleza y salud termal, la oftalmología, la cirugía plástica, los retiros estacionales en centros sanitarios, la realización de pruebas diagnósticas y chequeos médicos, así como un elevado número de tratamientos de infertilidad. Las principales zonas que reciben turismo de salud en España son Cataluña, Andalucía y la Comunidad Valenciana. Los principales países de los que vienen los turistas de salud a España son Reino Unido, Alemania, Francia y los países escandinavos, aunque también existe un auge de pacientes procedentes de Rusia, Emiratos Árabes, Holanda e Italia. Mientras que unos viajan porque los costes de estos tratamientos en sus países de origen son mayores o dichos tratamientos no están disponibles, otros viajan por una búsqueda conjunta de turismo y salud, siendo estos los que demandan sobre todo los tratamientos de cirugía estética y de wellness y spa . El turismo de salud es, pues, un tipo de turismo que está en auge y si se decide emprender uno de estos viajes se debe contrastar bien la información sobre los países a los que se va a viajar, los centros a los que se va a acudir y los tratamientos que se van a realizar.
Los 10 Hábitos Saludables
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Los 10 Hábitos Saludables

Llevar una vida sana es clave para lograr el equilibrio que el cuerpo necesita. Conseguir incorporar unos pocos hábitos de forma regular en nuestro día a día permitirá que nos mantengamos más sanos y enérgicos, independientemente de la edad que tengamos. Es una “carrera de fondo”, pero si tienes la voluntad necesaria para cumplirla, enseguida observarás numerosos beneficios sobre tu salud. Practicar ejercicio físico con regularidad : realizarlo de esta forma produce múltiples beneficios, como prevenir el sobrepeso, las enfermedades cardiovasculares o la osteoporosis, entre otros muchos. Hay que tener en todo momento muy presente que el sedentarismo es causa de numerosas enfermedades.  La práctica regular de actividades de deporte cotidianas como puede ser caminar 30 minutos al día, subir escaleras o cargar pesos livianos es mucho más recomendable que practicar deporte puntual u ocasional de gran impacto. Dieta equilibrada y baja en sal: con ella, hay que aportar todos los micronutrientes que el cuerpo necesita para que funcione correctamente. Una buena alimentación previene la aparición de un buen puñado de enfermedades.  Debe ser una dieta rica en diversidad de alimentos, siendo éstos siempre de la máxima calidad posible y, a ser posible, frescos y elaborados con diversos métodos de preparación y cocción. Por otro lado, con otro pequeño gesto en tus hábitos como es la reducción del aporte de sal en las comidas, facilitarás el trabajo de bombeo de tu corazón, evitando problemas de salud como la hipertensión arterial y otros muchos trastornos cardiovasculares relacionados. Evitar el sobrepeso: lo conseguirás ejercitando los dos puntos anteriores con dedicación. No te guíes por los anuncios de dietas milagrosas que prometen todo tipo de bondades sin invertir apenas recursos y esfuerzo. Para empezar, simplemente intenta retirar de la dieta habitual alimentos de alto contenido calórico, por su aporte abundante de azúcares refinados o grasas saturadas (poco saludables) como, por ejemplo, bollerías industriales o la llamada “comida basura”, entre otros ejemplos. Sin embargo, de vez en cuando, date algún capricho, eso sí, de calidad: un dulce casero, una onza de buen chocolate… ¡que no todo van a ser prohibiciones o limitaciones! Respetar el descanso diario: para una óptima recuperación del cansancio del día a día, se debe reposar el tiempo necesario. Es aconsejable que el ser humano duerma unas siete u ocho horas al día. Disfruta también de tu tiempo libre practicando tus aficiones mientras estás despierto. Con ello, ayudarás a mantener una adecuada salud mental. Eliminar tóxicos , como tabaco, alcohol y otras drogas de abuso (marihuana, cocaína, heroína, anfetaminas…): practicando su consumo, un número nada desdeñable de sustancias químicas penetran e intoxican nuestro cuerpo, pudiendo provocar, secundariamente, diversos problemas de salud físicos y psíquicos (por ejemplo, drogodependencia). Ingesta de abundante agua cada día: en muchas guías y recomendaciones se habla de la necesidad de consumir hasta dos litros/día. Con ello, contribuyes a la mejora del metabolismo del organismo, eliminando mayor proporción de toxinas y mejorando el aspecto de piel, mucosas y cabello, entre tantos otros beneficios. Ingesta de abundante fibra con los alimentos: la hallarás en los vegetales, las frutas frescas, los frutos secos o los granos de cereal. Con ella evitarás el estreñimiento y será más fácil el control de peso. Evitar situaciones de ansiedad y estrés no productivo : el estrés excesivo perjudica nuestra salud mental y física. Combatirlo, en esta sociedad competitiva y frenética en la que vivimos, no siempre es fácil. Practicar sexo con regularidad: es una práctica que reduce el estrés, es cardiosaludable (protege al corazón) y aporta otros numerosos beneficios y sensación de bienestar al organismo. Ejercitar nuestra mente: con ejercicios mentales que estimulen la memoria, la atención, la orientación, la percepción, etc., practicados con regularidad, conseguimos mantener “joven” el cerebro, previniendo la aparición de patologías como la demencia o deterioro cognitivo.
Los Básicos de tu Botiquín
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Los Básicos de tu Botiquín

Si queremos ser precavidos, tener un botiquín equipado en casa y otro en el vehículo (para las incidencias de viaje, que uno nunca sabe qué puede ocurrir) es muy aconsejable. Si es en formato mueble, caja o maletín… eso ya es cosa de cada uno. Un botiquín es un lugar o recipiente donde se guarda todo lo necesario para ejecutar los primeros auxilios . Sirve para responder en situaciones médicas de poca envergadura (lesiones o problemas leves), puesto que si se trata de un accidente grave, se debe alertar inmediatamente a los Servicios Médicos de Emergencia y, en el caso de que sea necesario, seguir sus instrucciones. ¿Qué debe incluir? Un botiquín básico domiciliario debe incluir lo siguiente: Antisépticos (alcohol, agua oxigenada, tintura de yodo tipo Betadine®…). Algodón y/o gasas y esparadrapo. Tiritas. Vendas elásticas o de gasa. Tijeras y pinzas de uso exclusivo. Jeringas y agujas desechables. Termómetro. Medicamentos antipiréticos (antitérmicos)/analgésicos/antiinflamatorios: paracetamol, ibuprofeno… Medicamentos antiácidos: omeprazol… Pomada para quemaduras tipo Furacín® o Silvederma®. Pomada de corticoide para picaduras o inflamaciones locales. Listado de teléfonos de asistencia en emergencia. Otros: mascarillas desechables… Un botiquín de viaje debe incluir sólo lo más necesario (es fundamental conocer las características del lugar de destino y la duración del viaje). CONSEJO A la hora de realizar unos primeros auxilios, te debes poner siempre guantes , sobre todo en presencia de sangre, para tu propia seguridad y la del herido. Decálogo de recomendaciones de uso y cuidado Los botiquines deben ubicarse fuera del alcance de los niños. Si algún miembro de la familia padece alguna enfermedad concreta, se deberá disponer en el botiquín de los medicamentos recetados a éste (antihistamínicos en alérgicos, inhaladores en asmáticos, insulina en los diabéticos…). Si hay peligro de reacción alérgica seria, es adecuado disponer de una jeringa de adrenalina precargada, para administración subcutánea inmediata. Antes de administrar un medicamento a un afectado, debes asegurarte siempre de que esta persona no padece ninguna alergia medicamentosa o inconveniente de administración frente a este fármaco. Conserva siempre los prospectos de los medicamentos, así siempre podrás volver a consultar en caso de duda de cómo deben ser administrados. Si estás embarazada no te automediques. Consulta siempre con tu médico antes la idoneidad de tomar un medicamento. Los medicamentos siempre deben ser guardados en sus envases originales (para evitar confusiones), manteniéndose bien cerrados, en un lugar fresco y seco, libre de luz directa.  (Por ejemplo, no sería una buena idea ubicarlo en el baño o en la cocina). Revisa periódicamente las fechas de caducidad de los medicamentos, desechando los no servibles y mantén el contenido del botiquín siempre ordenado y, a ser posible, etiquetado. Betadine® es una sustancia yodada antiséptica (povidona yodada) y nunca se debe aplicar en neonatos/recién nacidos (por ejemplo, en la cura del ombligo), porque provocaría una inhibición de la función tiroidea y, por tanto, un hipotiroidismo al bebé. En estos casos, se aconseja mejor el uso de otros antisépticos como puede ser el alcohol de 70º o la Cristalmina®, por ejemplo.   En caso de gastroenteritis (vómitos, diarreas…) no es aconsejable dar medicamentos antidiarreicos en ningún caso a los niños. Tampoco es una buena idea dar, como norma general, medicamentos de tipo salicilatos (Aspirina ® -ácido acetilsalicílico-) a los niños. Si hay que dar analgésicos (medicamentos para tratar el dolor) o antipiréticos (medicamentos para tratar la fiebre), es mejor usar paracetamol (Apiretal®, Gelocatil gotas®) o ibuprofeno (Dalsy®, Junifen®). En caso de viaje, revisa y conoce bien los detalles del seguro de salud o de viaje de los que puedes disponer. Anótate el teléfono de asistencia telefónica de urgencia que te facilita tu seguro de salud, en el caso de que padezcas problemas sanitarios. ¡Pueden ser de gran ayuda! Un botiquín ideal es aquél que nos sirve para cubrir nuestras necesidades sanitarias más básicas, se ajusta a las características de los que posiblemente lo utilicen, no ocupa mucho espacio y está bien ordenado.
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Alergia al Polen
Enfermedad

Alergia al Polen

¿Qué es la alergia al polen? La alergia al polen, o también conocida como alergia primaveral, es la reacción del sistema inmunológico que actúa como defensa y protección ante un agente alérgeno que, en este caso, son las partículas de polen que de desprenden de las flores masculinas hasta el aparato reproductor femenino de otras flores para que se produzca la fecundación. Afecta al 30% de la población y comienza en el mes de marzo y se alarga durante abril, mayo y junio, meses de mayor polinización. El polen es invisible al ojo humano y, una sola planta, puede producir miles de granos que en conjunto dan un aspecto de polvillo amarillo que se desplaza por el aire. Tipos de polen alérgenos Los diferentes tipos de polen que pueden dar alergia son: Gramíneas: es la más presente y forma parte del césped, pasto, todos los cereales (trigo, centeno, etc.), o muchas plantas silvestres Salicáceas: como el sauce llorón o el álamo negro Cupresáceas: como el ciprés o las arizónicas Betuláceas: como el abedul, el aliso o el avellano Urticáceas: como las ortigas o la parietaria Fagáceas: como el roble, el castaño o el haya Oleáceas: como el olivo, fresno, el jazmín o el lilo Plantagináceas: muchas plantas silvestres o las malas hierbas Poligonáceas: como la acedera, las plantas ornamentales o el trigo sarraceno Platanus: como el plátano de sombra Populus: como el álamo o el chopo Causas de una alergia al polen La causa principal es la hipersensibilidad al polen que producen determinadas plantas y que el sistema inmunológico reacciona de manera exagerada en su función protectora y producen reacciones inflamatorias que originan los típicos síntomas de alergia. Síntomas de una alergia al polen Los síntomas de la alergia al polen varían según la época del año, el tiempo de exposición al alérgeno y de los niveles de concentración de polen atmosférico. Los síntomas de una alergia al polen pueden ser: Conjuntivitis, picor, lagrimeo y sensación de arenilla en los ojos Picor de garganta Estornudos Dolor de cabeza Problemas respiratorios, pitos en el pecho, congestión nasal, rinitis, tos o incluso asma Irritabilidad Fatiga Tratamiento de una alergia al polen El tratamiento de la alergia al polen consiste en la administración de: Antihistamínicos, broncodilatadores o corticoides, que ayudan a aliviar los síntomas, como la ebastina o la loratadina. También los descongestionantes nasales en forma de spray. Inmunoterapia, desensibilización o vacuna de la alergia que tiene gran eficacia, más que demostrada, para frenar, e incluso hacer desaparecer la alergia. Se trata de tratamientos individualizados y de larga duración, que se pueden administrar por vía subcutánea, oral o sublingual. Las vacunas consisten en administrar dosis cada vez más elevadas del alérgeno que provoca la alergia hasta un máximo establecido por el alergólogo, por ello es importante hacer revisiones periódicas, para poder establecer el mejor el grado de sensibilidad. Pruebas complementarias de una alergia al polen Las pruebas complementarias de una alergia son: Historia clínica y exploración física. Es importante saber cuándo y cómo aparecen los síntomas de alergia. Prueba Prick test: consiste en administrar una pequeña cantidad de diferentes muestras de polen en el antebrazo, se pica la piel para que entre en contacto el alérgeno y así evaluar las diferentes reacciones transcurridos 15-20 minutos. Análisis de sangre: para la detección de anticuerpos que reaccionan a los alérgenos específicos del polen. Inhalación: también se puede administrar directamente, a través de la inhalación, el posible alérgeno y esperar a ver qué respuesta provoca. Esta prueba se debe realizar en un centro médico debido al riesgo que conlleva y a la necesidad de estar vigilado en todo momento. Factores desencadenantes de una alergia al polen El factor desencadenante de la alergia al polen es el contacto con el polvo del alérgeno concreto . Dentro del grano de polen, hay una serie de proteínas que son las causantes de dichas reacciones alérgicas y, según sea la sensibilidad a ella y la respuesta inmunológica, desencadenará una serie de inflamaciones, provocando los síntomas de la alergia. Factores de riesgo de una alergia al polen Los factores de riesgo de la alergia al polen pueden ser: Contaminación: las plantas se defienden ante la misma generando nuevas proteínas, llamadas proteínas de estrés, que producen mayor respuesta alérgica en las personas. La incidencia es mayor en ciudades y menor en zonas rurales donde no hay contaminación. Aumento de la concentración atmosférica en días cálidos y secos, que hacen que suban las temperaturas y, con ello, el periodo de polinización. En días fríos y lluviosos disminuye la polinización. Viento: hace que el polen caído se levante hasta alturas donde es fácil respirarlo. Estaciones del año donde la polinización es mayor como primavera, durante los meses de marzo a junio. Complicaciones de una alergia al polen Una de las complicaciones de la alergia al polen es el asma bronquial con opresión torácica, dificultad respiratoria o silbidos en el pecho, sobre todo por la noche. En casos extremos y con menor frecuencia, puede haber un shock anafiláctico que precisaría de asistencia médica urgente. Prevención de una alergia al polen No se puede prevenir la alergia, pero se pueden tomar medidas para reducir la exposición al polen de manera parcial: Consultar los niveles de concentración de polen antes de salir al campo, a la calle o realizar actividades al aire libre y, evitar en la medida de lo posible, salir fuera de casa si esos niveles son altos. En caso de necesitar salir de casa hay que protegerse con gafas de sol y mascarilla que cubra nariz y boca y evitar las horas de mayor polinización, entre las 5 y 10h de la mañana y las 19 y 22h de la tarde. Cerrar las ventanas durante el día. Limpieza diaria de la casa con paños húmedos y evitar corrientes de aire. Después de haber estado al aire libre, es recomendable darse una ducha y cambiarse de ropa. No abrir las ventanillas del coche durante los viajes, para evitar la entrada de polen. Evitar ir en moto o bicicleta durante las horas de mayor polinización. Usar filtro antipolen en los vehículos y en los aparatos de aire acondicionado. Evitar cortar el césped los días de mayor polinización. No tender la ropa en el exterior durante la época de polinización. Cambiar regularmente la ropa de cama. Procurar irse de vacaciones cuando las concentraciones de polen sean bajas y elegir destinos de playa. No dormir cerca de árboles o plantas. Seguir con rigurosidad el tratamiento pautado por el alergólogo. Especialidades a las que pertenece El médico especialista que trata la alergia al polen es el alergólogo. Preguntas frecuentes ¿Dónde se encuentra el polen de una planta? El polen se encuentra en el interior de las plantas, son las células sexuales masculinas. ¿Cuáles son los tipos más comunes de alergias? Los tipos de alergias más comunes son, entre otras: alergia al polvo, polen, animales, alimentos, al sol, medicamentos, moho, metales, etc. ¿Cómo saber si tengo asma o alergia? Se puede saber si se tiene asma cuando hay dificultad respiratoria, silbidos en el pecho u opresión torácica. También, cuando hay picor en alguna parte del cuerpo, dolor de cabeza, tos, dificultad para respirar, moqueo de nariz, lagrimeo de ojos, etc. ¿Cómo se transmiten las alergias? Aunque hay un componente hereditario en casos concretos como la atopia, las alergias no se transmiten ni se contagian de unas personas a otras, es necesario estar en contacto directo con el alérgeno. ¿Qué provoca el asma en las vías respiratorias? El asma provoca en las vías respiratorias, tos, opresión en el pecho, dificultad respiratoria, mucosidad, silbidos o pitidos al respirar o falta de aire.
Alergia Alimentaria
Enfermedad

Alergia Alimentaria

¿Qué es una alergia alimentaria? Las alergias alimentarias son respuestas inflamatorias exageradas del sistema inmunológico, mediadas por Inmunoglobulina E hacia un alimento . En este tipo de reacción, se deben cumplir tres condiciones principales para dar las características clínicas: contacto con las proteínas alergénicas del alimento, mediación de inmunoglobulina E y liberación de histamina por mastocitos y basófilos. Su prevalencia es de hasta 3% en adultos y 6% en niños, y se estima que siga en aumento debido a la carga genética de las personas, el estado de barrera de la mucosa intestinal y la forma de presentación de los alimentos con elevada cantidad de conservantes . Tipos de alergias alimentarias Existen principalmente dos tipos de alergias alimentarias: Alergias mediadas por Inmunoglobulina E: son de acción inmediata y presentan síntomas cutáneos, respiratorios o gastrointestinales. Alergias no mediadas por Inmunoglobulina E: ofrecen una respuesta más retardada ante el alimento que produce la alergia, afectando principalmente a vías digestivas y piel. Este tipo de alergia se encuentra frecuentemente asociado a proteínas de mayor magnitud que las mediadas por IgE, y tienen mayor riesgo de presentar reacciones de alergias cruzadas a otras proteínas grandes como, por ejemplo, alergia a la leche de vaca y la soja. Causas de una alergia alimentaria La causa principal de la alergia alimentaria es común a todos los tipos de alergia, existe una respuesta alterada del sistema inmunitario, reconociendo el alimento como potencialmente dañino pero que, en realidad, son inofensivos, desencadenando una serie de respuestas inflamatorias que culminan con la liberación de histamina produciendo los clásicos síntomas de alergia. Si el cuerpo se ve expuesto una segunda vez a este mismo alimento, la memoria inmunológica actúa y provoca una nueva liberación de histamina con la consiguiente sintomatología. Se han identificado alrededor de 70 alimentos que producen síntomas alérgicos. En niños, se debe mayormente a huevos, leche, trigo, soja, cacahuetes y otro tipo de frutos secos; en adultos, a las frutas, verduras y frutos secos, además de al polen y látex que frecuentemente pueden ocasionar reacciones cruzadas con alimentos previamente ingeridos, sin presentar síntomas alérgicos ya que el sistema inmunitario no distingue las proteínas similares pudiendo reaccionar en conjunto . Síntomas de una alergia alimentaria Los síntomas de la alergia alimentaria son variables y dependen del tipo de alergia alimentaria. En general, se pueden observar los siguientes: Sensación de prurito o picazón orofaríngea: es uno de los síntomas más frecuentes y precoces en aparecer; en ocasiones, producida por frutas y verduras, también suele producirse inflamación de los labios por contacto. Síntomas cutáneos: se pueden presentar lesiones de dermatitis atópica y lesiones eccematosas pruriginosas, urticaria con lesiones prominentes enrojecidas o angioedema, presentando edema en varias partes del cuerpo. La más peligrosa es la laringe por la obstrucción de la vía aérea. Síntomas respiratorios: puede manifestarse como rinitis, broncoespasmo o exacerbación del asma en personas con antecedentes previos de esta patología. Síntomas digestivos e intestinales: asociados a lesiones cutáneas y más frecuentes en alergias no mediadas por IgE, puede producir episodios autolimitados de vómitos y evacuaciones líquidas. Tratamiento de una alergia alimentaria El único tratamiento 100% efectivo es evitar el consumo de aquellos alimentos que puedan causar alergia, pero si esto ocurriera o si es la primera exposición a ese alimento, existen una serie de fármacos que pueden ayudar a mejorar la sintomatología. Si los síntomas son leves o moderados, sin afectación de vías aéreas, es aconsejable iniciar un tratamiento a base de antihistamínicos. Los de última generación no producen sueño y actúan rápidamente; deben iniciarse al instante de la aparición de los síntomas o ante la sospecha de que se ha ingerido un producto con trazas de algún alérgeno, y se debe mantener por un tiempo prudencial, ya que las células que producen las reacciones alérgicas se encuentran sensibles y cualquier exposición posterior con alimentos parecidos que antes no eran alérgenos puede hacer una reacción cruzada y producir síntomas. Si la reacción alérgica es grave o con compromiso de las vías respiratorias, suelen indicarse corticoides intramusculares o intravenosos, además de epinefrina. Algunas personas con antecedentes de reacciones de anafilaxia, deben llevar consigo un autoinyector de epinefrina. Pruebas complementarias de una alergia alimentaria No existe una prueba específica y certera para detectar la alergia a los alimentos, algunas de las que se realizan son: Medición en sangre de los niveles de Inmunoglobulina E, esta no es específica y puede dar falso positivo o negativo. Pruebas cutáneas o prick test, en el caso de alimentos no es tan efectiva como para el polen, ya que, al realizar los extractos para alimentos vegetales y pinchar al paciente en el antebrazo, estos extractos se destruyen rápidamente originando que la prueba no sea fiable al 100%. De realizarse esta prueba, se deben esperar 20 minutos para la aparición de lesión tipo pápulas eritemato. El tamaño de esta elevación de la piel no guarda relación con el grado de alergia. Prueba de provocación oral, se ingieren pequeñas cantidades del alimento para observar si produce o no reacciones alérgicas. Debe realizarse bajo la presencia de personal de salud especializado con tratamiento de emergencia cercano. También puede realizarse a la inversa, es decir, eliminando alimentos cada semana hasta que desaparezcan los síntomas de alergia. Factores desencadenantes de una alergia alimentaria Los principales factores desencadenantes de una alergia alimentaria son: Cereales que contienen gluten como trigo, cebada, espelta, avena y centeno. Huevos y derivados. Pescado y crustáceos. En relación al pescado, la presencia del parásito anisakis, puede llegar a producir incluso reacciones de anafilaxia. Maní, soja y, en general, frutos secos. Leche y derivados, por la lactosa. Reacciones adversas a los aditivos químicos, como el sulfito. Factores de riesgo de una alergia alimentaria Los factores de riesgo de una alergia alimentaria son: Edad: más frecuentes en bebés y lactantes con sistema digestivo inmaduro. Antecedentes familiares: es mayor el riesgo si en la familia hay antecedentes de primera línea (madre o padre) de rinitis alérgica, atópica o alergias a los alimentos. Presencia de otro tipo de alergia: son frecuentes las reacciones cruzadas de distintos alérgenos. Asma: pacientes con asma tienen mayor probabilidad de presentar exacerbación de broncoespasmo, por la presencia de alérgenos alimentarios. Complicaciones de una alergia alimentaria En algunas ocasiones, puede ocurrir una reacción anafiláctica o reacción alérgica severa como complicación que produzca , no solamente alteraciones en las vías respiratorias superiores e inferiores, sino, además, afectación del estado general con hipotensión, taquicardia y síncope que, si no se trata a tiempo, puede causar la muerte del paciente. Prevención de una alergia alimentaria Si ya se conoce previamente a qué alimentos se es alérgico, lo más importante es leer bien el etiquetado de los productos, y no consumir hasta aquellos que contengan trazas del alimento alérgeno. Si ya se ha consumido inadvertidamente el alimento, se debe ingerir el antialérgico y acudir a urgencias lo antes posible o, si se es alérgico severo, el médico probablemente indicará auto inyección de epinefrina, que se debe llevar encima en todo momento. Especialidades a las que pertenece Las especialidades médicas a la que pertenece la alergia alimentaria son alergología, urgencias, medicina interna y dermatología . Preguntas frecuentes ¿Qué es la intolerancia y cómo se manifiesta? Una intolerancia es una reacción adversa que sucede con menos gravedad que una alergia, la mayoría se manifiestan con síntomas gastrointestinales. En ocasiones, se puede comer pequeñas porciones del alimento sin que aparezcan síntomas. ¿Qué es la intolerancia a la fructosa? Es una intolerancia producida por la dificultad de absorción y metabolización de la fructosa (azúcar que se encuentra mezclado con la glucosa en la miel y en muchas frutas) en el intestino, ocasionando síntomas gastrointestinales. ¿Qué es la intolerancia al gluten? Es una intolerancia a todos aquellos alimentos que contengan gluten como son el trigo, avena, centeno y cebada. Tiene una base inmune-inflamatoria en el intestino delgado que impide la absorción de nutrientes. ¿Cuáles son los alimentos con fructosa? La fructosa es un tipo de azúcar que se encuentra generalmente en frutas, vegetales y miel.  A las personas con intolerancia a la fructosa se les aconseja no ingerir frutas incluso el tomate, cereales o harinas integrales, harina de soja, alcachofa, remolacha, zanahoria, miel, jarabe de maíz, néctar de agave, maple, melaza y azúcar de palma de coco, entre otros. ¿Cuáles son los medicamentos que causan alergias? Todos los medicamentos pueden causar reacciones alérgicas en la primera toma o en tomas posteriores. Algunos como la penicilina y derivados, aspirina, analgésicos no esteroideos (AINES) o contrastes yodados, son los que más frecuentemente producen reacciones alérgicas severas.
Alergia al Látex
Enfermedad

Alergia al Látex

¿Qué es la alergia al látex? La alergia al látex es una reacción inmunológica de hipersensibilidad inmediata mediada por los anticuerpos IgE, en este caso, específica frente al látex. Es una reacción negativa del cuerpo al contacto directo o indirecto a ciertas proteínas con los materiales que contiene látex , debido a que el cuerpo los identifica y actúa como si fuese una sustancia dañina. El látex, o también conocido como caucho o goma , proviene de un líquido que se encuentra en los árboles de caucho tropical llamado Hevea Brasiliensis. Se hacen unos cortes en el tronco del árbol y, por esos cortes sale la savia del árbol o látex natural. Ese líquido se extrae y se somete a varios procesos industriales y químicos, tras los cuales se obtiene el látex con distintas características.   Tipos de alergias al látex Existen dos tipos de alergia al látex: Alergia al látex inmediata: cuando están presentes los anticuerpos frente a las proteínas del látex. Al entrar en contacto directo al látex, la reacción se produce de forma inmediata y rápida, ocasionando síntomas que, en algunos casos, pueden ser leves como enrojecimiento, picor, hinchazón, o muy graves como un shock anafiláctico. Alergia al látex retardada: es la más común de las alergias al látex, los síntomas que presenta son debidos a los aditivos químicos que se asocian al látex y suelen aparecer después de las 8-48h después del contacto, sólo con manifestaciones superficiales en la piel y locales. En la mayoría de casos de una alergia inmediata es debido a que ya existía antecedentes de una retardada. Causas de una alergia al látex La alergia al látex se produce porque el sistema inmunitario identifica el látex como una sustancia perjudicial y activa a determinados anticuerpos para combatirlo. La causa más frecuente de alergia al látex supone el contacto con productos que tengan látex, entre ellos, guantes, preservativos y globos. Algunos cosméticos de belleza como el pegamento para pestañas contienen altas cantidades de látex que también producen alergia. El látex contiene numerosos componentes, algunos son proteínas que pueden dar alergia. Esos componentes se desprenden y entran en contacto con el cuerpo si se toca directamente el objeto de látex y, otras veces, se desprenden y quedan flotando en el aire pudiendo depositarse sobre el cuerpo del alérgico o ser respirados . Síntomas de una alergia al látex Los síntomas de la alergia suelen aparecer entre los 30-60 minutos después del contacto, a veces de modo inmediato. Los síntomas de la alergia al látex pueden incluir: Enrojecimiento de la piel Picazón Erupción cutánea Dolor Dificultad para respirar Hinchazón del área Pulso débil o rápido Tos Edema de las conjuntivas Mareo Pérdida de conocimiento Shock anafiláctico Tratamiento de una alergia al látex El tratamiento más adecuado es evitar el contacto y uso de productos que contengan el material látex. A veces es necesario, en caso de reacciones alérgicas graves anteriores, que el paciente porte consigo una inyección de epinefrina en todo momento. Para reacciones leves, el médico puede recetar antihistamínicos o corticosteroides , que se pueden tomar después de la exposición al látex para controlar la reacción y ayudar a aliviar las molestias. Pruebas complementarias de una alergia al látex Para el diagnóstico y tratamiento de la alergia al látex se realiza una prueba cutánea para ayudar a determinar si la piel reacciona a la proteína del látex . En esta prueba, se usa una aguja diminuta para colocar una pequeña cantidad de látex debajo de la superficie de la piel, en el antebrazo o en la espalda. Si se presenta una reacción al látex, se formará un pequeño bulto. A veces es necesario realizar análisis de sangre para determinar la sensibilidad al látex. Factores desencadenantes de una alergia al látex El factor desencadenante principal de la alergia al látex es el contacto directo o indirecto con el látex o las proteínas que los conforman . Factores de riesgo de una alergia al látex Los factores que aumentan el riesgo de desarrollar esta alergia pueden ser: Personas sometidas a múltiples cirugías. Niños con espina bífida, un defecto de nacimiento que afecta el desarrollo de la espina dorsal o anomalías urinarias congénitas. Trabajadores sanitarios. Personas que trabajan con cauchos. Personas con antecedentes personales o familiares de alergias. Personas que utilizan preservativos de manera muy continua. Complicaciones de una alergia al látex La alergia al látex puede tener complicaciones como: Choque anafiláctico grave. Cicatrices causadas por las erupciones cutáneas. Dolor en las áreas de la reacción. Prevención de una alergia al látex La mejor forma de prevenir la alergia al látex es evitando el contacto con los objetos o lugares donde esta sustancia se encuentre . Algunos objetos que contienen látex y que conviene evitar son: guantes, alfombras, globos, juguetes, gomas elásticas, chupetes, borradores, preservativos, gafas de natación, mangos de raquetas, pegamentos, estetoscopios, tubos intravenosos, algunos cosméticos, etc. Especialidades a las que pertenece La alergia al látex pertenece a la especialidad de alergología. La alergología es la especialidad médica que comprende el conocimiento , diagnóstico y tratamiento de la patología producida por mecanismos inmunológicos, especialmente de la hipersensibilidad o alergia. Preguntas frecuentes ¿Qué alimentos contienen látex? Algunos alimentos tienen componentes parecidos a los del látex, y se pueden tener reacciones cruzadas . Esto quiere decir que la persona con alergia conocida a látex puede empezar a tener síntomas cuando come esos alimentos. Los alimentos más frecuentes son plátano, castaña, kiwi, aguacate y maracuyá. ¿Cuáles son las plantas que tienen látex? La planta que contiene látex es el árbol tropical Hevea brasiliensis, llamado también árbol de caucho tropical. S e hacen unos cortes en el tronco del árbol y por ellos sale la savia del árbol o látex natural . ¿Cómo se quita el látex de la piel? Para quitar el látex de la piel es necesario lavar bien el área con agua tibia con jabón. Luego, arrancar de forma cuidadosa los pedazos de látex sobre la piel . A veces es necesario saturar las áreas donde el látex se ha atascado. Por último, enjuagar toda la piel con agua tibia al terminar de retirar todo el látex. ¿Qué frutas producen alergia? Entre las frutas que producen alergia podemos encontrar: melocotón, albaricoque, cereza, ciruela, fresa, manzana, kiwi, mandarina, maracuyá, etc . ¿Qué alimentos contienen la proteína LTP? Frutas como melocotón, albaricoque, cereza, manzana, ciruela, fresa, pera, uva, limón, naranja, mandarina, plátano, kiwi, frambuesa, mora y granada. También se encuentran en hortalizas como col, coliflor, brócoli, repollo, espárrago, lechuga, tomate, zanahoria, apio, perejil y nabo. Y, en algunos cereales como maíz, trigo y cebada.
Alergia a los Ácaros
Enfermedad

Alergia a los Ácaros

¿Qué es la alergia a los ácaros? La alergia a los ácaros o al polvo es la reacción alérgica que experimentan algunas personas cuando hay presencia de unos insectos de la familia de los arácnidos, microscópicos, que están presentes en el polvo. Los ácaros crecen en ambientes cálidos, húmedos, y se alimentan de las células de la piel que perdemos . Se encuentran sobre todo en las en las sábanas, toallas, tapicería, alfombras y en el suelo. Tipos de alergia a los ácaros No existen diferentes tipos de alergia a los ácaros. Causas de la alergia a los ácaros Las causas de la alergia a los ácaros son sus restos fecales que diariamente pueden llegar a producir hasta 20 partículas. Nuestro sistema inmunitario reacciona ante una sustancia extraña produciendo una respuesta inflamatoria de las vías respiratorias, cuando la exposición es prolongada, puede producir asma. Los ácaros pueden llegar a estar presentes entre 100 y 500 por gramo de polvo, y sus alérgenos solo son detectables cuando el polvo está en movimiento, es decir, cuando se barre, se limpia el polvo o se sacude la ropa de cama. Síntomas de la alergia a los ácaros Los síntomas principales de esta alergia son: Estornudos Lagrimeo y picor de ojos Moqueo y congestión nasal Goteo posterior de la nariz Picor de garganta Tos Inflamación de la piel debajo de los ojos y de los párpados Frotarse continuamente la nariz Dificultad al respirar Dolor en el pecho Emitir pitidos o silbidos al respirar Dificultad para dormir (por la tos, picor de garganta y dificultad de respiración) Tratamiento de la alergia a los ácaros El tratamiento de la alergia a los ácaros puede ser: Tratamiento sintomático a base de antiinflamatorios, analgésicos, antihistamínicos, broncodilatadores o descongestionantes, entre otros. Tratamiento hiposensibilizante de los ácaros a través de las vacunas que deben ser adecuadas a cada persona. Pruebas complementarias de la alergia a los ácaros Las pruebas complementarias para la alergia pueden ser: Análisis de sangre Pruebas cutáneas Factores desencadenantes de la alergia a los ácaros El factor desencadenante es una respuesta del sistema inmunológico ante un agente alérgeno como son los excrementos de los ácaros presentes en el polvo. Factores de riesgo de la alergia a los ácaros Hay una serie de factores de riesgo como: Antecedentes familiares, es común que haya alergia a los ácaros en varios miembros de la familia. Estar de manera continuada expuesto a los ácaros del polvo. Edad, son más susceptibles de padecer alergia los niños pequeños, debido a que su sistema inmune es más inmaduro. Complicaciones de la alergia a los ácaros Las complicaciones de la alergia a los ácaros puede ser asma e incluso reacciones alérgicas graves como la anafilaxia. También pueden aparecer infecciones en vías respiratorias y senos paranasales. Prevención de la alergia a los ácaros La prevención de los ácaros consiste principalmente en reducir la exposición a estos alérgenos, debido a que es muy difícil eliminarlos del polvo. Para ello se debe: Usar mascarilla y guantes durante la limpieza. Utilizar un aspirador en lugar de barrer con escoba. Emplear paños húmedos en lugar de secos cuando se limpia el polvo. Usar ropa de cama, colchones, almohadas, mantas o toallas hipoalergénicas. Lavar frecuente la ropa de cama y toallas a más de 50º. Limitar el uso de alfombras y eliminar las moquetas del suelo. Revisar los aparatos de aire acondicionado tanto de frío como de calor. Evitar, en la medida de lo posible, la humedad de las habitaciones por encima de 50%. Especialidades a las que pertenece El tratamiento de la alergia a los ácaros pertenece a la especialidad médica de Alergología. Preguntas frecuentes ¿Dónde se encuentran los ácaros? Los ácaros se encuentran en el polvo y en la ropa de cama, toallas, alfombras, almohadones o tapicerías. ¿Cuánto tiempo puede vivir un ácaro? Los ácaros tienen una vida media de entre 10 y 19 días. ¿Por qué se producen las alergias? Las alergias se producen porque el sistema inmunológico reacciona ante la exposición a un alérgeno. ¿Cuáles son los diferentes tipos de alergias? Existen diferentes tipos de alergia, las más comunes son la alergia al polen, a los ácaros, a los hongos, a ciertos medicamentos, al pelo de animales, a algunos alimentos y al látex, entre otras.