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Salud financiera: ¿Cómo afecta al empleado?

Psicología

Solemos asociar la salud financiera a la solvencia y eficiencia que tiene una empresa en el control de sus recursos económicos. Pero, ¿y la salud financiera personal? ¿Afecta al bienestar del empleado la salud financiera de la empresa? A lo largo de este post descubrirás que la relación entre la salud financiera corporativa y el bienestar de los trabajadores es clave para el desarrollo sostenible y el éxito a largo plazo de la organización.



Salud financiera: ¿Cómo afecta al empleado?

¿Qué es la salud financiera?


Definimos la salud financiera como la capacidad de una persona o empresa para manejar sus ingresos, gastos, deudas y recursos económicos de manera efectiva. En el ámbito personal, una buena salud financiera se traduce en la tranquilidad de saber que se pueden afrontar gastos inesperados y objetivos a largo plazo sin angustia. En el mundo corporativo nos referimos a la capacidad para cumplir con obligaciones, invertir en crecimiento y la medición del rendimiento y la rentabilidad. En definitiva, ¿qué es la salud financiera en pocas palabras? La piedra angular que sustenta la toma de decisiones y la tranquilidad ante el futuro.



¿Cómo cuidar la salud financiera de una empresa?


Saber cómo mantener las finanzas saneadas es esencial para cualquier empresa. Para lograrlo, es fundamental seguir los siguientes consejos:


  • Planificación estratégica: Basada en el estudio del mercado, los clientes y los productos, además de la contabilidad.
  • Fondo de emergencia: Este tipo de ahorro debe ser capaz de cubrir de 3 a 12 meses de gastos mientras se desarrollan las estrategias de recuperación.
  • Inversión en soluciones rentables: El desarrollo de nuevos productos y servicios, la creación de campañas de marketing o incluso la inversión en carteras financieras.
  • Indicadores financieros: Definir buenos indicadores de rendimiento (KPIs) que estén alineados con los objetivos estratégicos y sean capaces de medir si las acciones están funcionando correctamente o necesitan ser revisadas.
  • Y, por supuesto, fomentar una comunicación asertiva, abierta y fluida con el capital humano: Expresar de forma clara el estado de la empresa, los objetivos, estrategias y acciones para que todo el equipo trabaje hacia una meta común.

En definitiva, para asegurar la salud financiera de una empresa, es imprescindible mantener una visión clara del flujo de caja, realizar proyecciones financieras realistas y establecer políticas de inversión y ahorro prudentes.



¿Cómo cuidar la salud financiera personal?


Gracias al Center for Financial Services Innovation (CFSI) podemos identificar 8 indicadores para evaluar el estado de salud financiera y que, a su vez, actúan como base para cuidar y garantizar la salud financiera personal:


  • Gastar menos de lo que se gana.
  • Pagar las facturas a tiempo y en su totalidad.
  • Tener suficientes ahorros en productos financieros líquidos.
  • Poseer suficientes ahorros o activos a largo plazo.
  • Tener un nivel de deuda sostenible.
  • Contar con un historial crediticio saludable.
  • Tener seguros adecuados.
  • Planificar los gastos para el futuro (presupuesto).

Si la salud financiera empresarial es importante, la de los empleados no lo es menos. El estrés por afrontar las deudas o la incertidumbre financiera impacta directamente en el rendimiento laboral.



Ejemplos de salud financiera


Una vez que hemos definido qué es la salud financiera, tanto en la empresa como en el ámbito personal, resulta fácil aportar ejemplos.


Un ejemplo de salud financiera de una empresa podría ser una compañía con un fondo de emergencia suficiente (entre 3 y 12 meses de gastos) para afrontar situaciones económicas complejas, sin afectar a la estabilidad laboral de sus empleados ni a su actividad. Por otro lado, un empleado con salud financiera personal adecuada es aquel que tiene ahorros (destina al fondo de emergencia cerca del 20% de su sueldo), un presupuesto bien gestionado y planes de inversión a largo plazo, asegurando su tranquilidad frente a las incertidumbres del día a día.


Una buena salud financiera personal, familiar o empresarial es clave para poder hacer frente a imprevistos y afrontar los planes de futuro a los que se aspira. Tal y como anticipamos, el estrés financiero -tanto de empleados como de empleadores- puede convertirse en un factor de distracción y ansiedad, pudiendo mermar la eficiencia y la satisfacción en el trabajo. Desde Savia Empresas apostamos por el servicio de videoconsultas de psicología en el trabajo no solo para abordar las cuestiones habituales, sino también para proporcionar herramientas y estrategias que ayuden a la estabilidad en la salud mental y rendimiento laboral. Infórmate sin compromiso.

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En Savia, salud digital Mapfre, los empleados de las empresas que confían en nosotros tienen acceso a videoconsultas de Psicología con profesionales. Resolver dudas sobre cómo gestionar la vuelta al cole , trabajar la ansiedad anticipatoria o simplemente tener un espacio donde hablar con alguien que conoce el tema: todo eso está disponible sin esperas y desde cualquier dispositivo.
¿Es bueno que los niños se aburran en verano? Lo que la psicología explica sobre la hiperestimulación
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“ Mamá, me aburro. ”. Tres palabras que a muchos padres les generan una incomodidad inmediata y el impulso de buscar solución en los siguientes treinta segundos. Una pantalla, una actividad, un plan. Lo que sea para llenar ese espacio vacío que, de alguna manera, se ha vuelto difícil de tolerar. Pero ese impulso tiene un coste que no siempre se ve a tiempo. El verano, con sus semanas largas y sin estructura escolar, se ha convertido en la época del año en la que más claramente se nota cuánto hemos llenado la vida de los niños de estímulos constantes, y cuánto les cuesta estar simplemente con ellos mismos. Qué significa que un niño está hiperestimulado Un niño hiperestimulado es aquel que está sometido de forma continua a un exceso de estímulos externos sin espacios reales de desconexión. Actividades programadas encadenadas unas con otras, pantallas de fondo, juguetes con sonidos y luces, notificaciones, ruido constante. Cada uno de estos estímulos puede formar parte del día a día. La dificultad aparece cuando se suceden de forma continua y apenas existen momentos de descanso. El sistema nervioso infantil no está preparado para procesar ese volumen de información de forma indefinida. Cuando no tiene momentos de calma para ordenar y asimilar lo que ha vivido, empieza a dar señales de saturación. Y esas señales suelen confundirse con mal comportamiento: el niño que está irritable sin razón aparente, que no puede concentrarse en nada, que pasa de una cosa a otra sin terminar ninguna, que se frustra con facilidad ante cualquier límite. En verano, cuando desaparece la rutina escolar y los días se alargan, ese patrón se hace más visible. Muchos padres describen la misma sensación: sus hijos lo tienen todo, están entretenidos casi constantemente, y aun así parecen insatisfechos o agotados. Esa paradoja tiene nombre: es la saturación que produce el exceso de estímulos. La neurociencia lo confirma: el cerebro infantil necesita alternar periodos de actividad con momentos de calma para consolidar aprendizajes y desarrollar funciones ejecutivas como la atención, la memoria de trabajo y el autocontrol. El Center on the Developing Child de Harvard remarca que el desarrollo saludable depende de interacciones que permiten regularse, no de una exposición continua y saturante a estímulos. Por qué nos asusta tanto el aburrimiento Lamentablemente, vivimos en una cultura que equipara el tiempo libre con tiempo desperdiciado. Si el niño no está aprendiendo, desarrollando una habilidad o siendo productivo de alguna manera, hay una sensación difusa de que algo falla. A eso se suma la presión comparativa: otras familias apuntan a los niños a campamentos de idiomas, deportes, robótica, manualidades. La agenda infantil se ha convertido en un indicador de implicación parental. Las pantallas han agravado este fenómeno. 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Un estudio de la Universidad de Central Lancashire, recogido por la doctora Sandi Mann en “El arte de saber aburrirse” , demostró que el aburrimiento es fundamental para el desarrollo de la creatividad infantil. Cuando un niño no tiene un estímulo externo que lo entretenga, su mente empieza a generar sus propios recursos. Construye historias, inventa juegos, transforma objetos cotidianos en materiales de juego. Ese proceso es exactamente donde se desarrolla el pensamiento creativo. Fortalece la autonomía. Un niño que aprende a gestionar su propio tiempo libre desarrolla iniciativa y capacidad de decisión. Aprende a preguntarse qué quiere hacer, a probar, a equivocarse, a encontrar su propia manera de ocupar el espacio. Eso es autonomía en su forma más básica y más valiosa. Mejora la tolerancia a la frustración. La incomodidad del aburrimiento, cuando no se elimina de forma inmediata, enseña al niño a sostener una emoción desagradable sin que sea una catástrofe. 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Validar cómo se siente y devolverle la pregunta, “ ¿Qué se te ocurre que podrías hacer? ”, le anima a buscar respuestas por sí mismo y fortalece su autonomía. También ayuda preparar un entorno que favorezca el juego libre. Tener a mano materiales como papel, pinturas, cartón o piezas de construcción invita a experimentar sin seguir unas instrucciones concretas. Pasar tiempo al aire libre, reservar momentos sin una agenda cerrada o fomentar el juego simbólico también ofrecen oportunidades para que la imaginación tome la iniciativa. Del mismo modo, limitar el uso de pantallas en determinados momentos del día facilita que aparezcan otras formas de entretenimiento más espontáneas. Un verano con algunos espacios libres entre actividad y actividad puede convertirse en una oportunidad para desarrollar la creatividad, la iniciativa y la capacidad de disfrutar del tiempo sin depender de un estímulo constante. La ansiedad de los padres también forma parte de la ecuación Los psicólogos infantiles también ponen el foco en otro aspecto importante: la forma en que los adultos viven el aburrimiento de sus hijos suele estar muy relacionada con su propia manera de gestionar la incomodidad y el tiempo libre. Padres que se sienten culpables si no están haciendo algo por sus hijos, que interpretan el aburrimiento del niño como un fracaso propio, que tienen dificultades para desconectar ellos mismos de la hiperactividad del día a día. Todo eso se traslada al modo en que gestionan el tiempo libre familiar. Trabajar esa parte, entender de dónde viene el impulso de llenar cada espacio vacío y aprender a sostenerse ante la incomodidad de un hijo que dice que se aburre, es tan importante como cualquier estrategia de crianza concreta. En Savia, salud digital Mapfre, ofrecemos a los padres de las empresas el acceso al servicio de Psicología con profesionales especializado. A través de videoconsultas, padres y madres pueden encontrar acompañamiento para gestionar los retos del verano con sus hijos, entender qué hay detrás de ciertas conductas y aprender herramientas concretas para criar con más calma y menos culpa.

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