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Meditación trascendental en el trabajo

Salud Emocional

La salud y el bienestar de los equipos es una prioridad, y más cuando nos acercamos al 24 de julio, Día Mundial del Autocuidado. Este día nos recuerda la importancia de integrar prácticas de salud efectivas en el día a día personal y laboral. Una de estas prácticas es la meditación trascendental que, a través de mantras específicos, busca mejorar el bienestar y crear un entorno armonioso. Según la Fundación Española del Corazón, la meditación trascendental puede reducir en un 48% el riesgo de mortalidad, infarto de miocardio y accidente cerebrovascular en pacientes con enfermedad coronaria. Entre sus grandes beneficios también encontramos la reducción del estrés y el aumento de la claridad mental. Precisamente, por lo fácil y rápido que resulta aprenderla y practicarla, puede proporcionar un alivio de pensamientos dolorosos y abrumadores casi de inmediato. Estos hallazgos son, sin duda, interesantes para todas aquellas empresas que buscan mejorar la calidad de vida de sus trabajadores. Descubre en este post cómo implementar la meditación trascendental en el entorno laboral para impulsar el éxito colectivo.



Meditación trascendental en el trabajo

¿Qué es la meditación trascendental según mantras?


La meditación trascendental es una técnica que permite recargar la mente y el cuerpo, creando un estado mental más positivo y alegre. Se practica durante 20 minutos, dos veces al día, sentado cómodamente con los ojos cerrados, comenzando primero en silencio y, posteriormente, repitiendo mentalmente un mantra. Los mantras personalizados ayudan a alcanzar un estado de relajación profunda sin esfuerzo.


A diferencia de otras técnicas, la meditación trascendental no trata de “vaciar la mente”. Cualquier persona puede practicarla, incluso aunque sienta que no es capaz o no puede meditar. Esta técnica se personaliza cuidadosamente para ser efectiva en situaciones de estrés y ansiedad, mejorando la creatividad y la claridad mental, componentes fundamentales en el ámbito laboral.


Mejores mantras para meditación trascendental


Los mantras para meditación trascendental son sílabas o frases sin un significado específico, permitiendo a la mente desvincularse de las distracciones del pensamiento analítico. Algunos de los mantras más efectivos incluyen sonidos como “Shirim” o “Shiring”, dedicado a Lakshmi, diosa de la riqueza. También podemos usar mantras como “Om”, la Palabra más sagrada del budismo, “Om mani padme hum”, u “Om namah shivaia”, para purificar la mente y a conectar con la energía divina.


Lo importante es repetir el mantra reiterada y suavemente, sin retener esa palabra o sonido, hasta que la mente alcance estados de conciencia más profundos.


¿Cuál es la técnica de la meditación trascendental?


Normalmente las técnicas de meditación se basan principalmente en una respiración consciente y rítmica. Aunque el primer paso de la meditación trascendental también es encontrar la respiración adecuada, su enfoque se centra en encontrar un mantra y repetirlo durante todo el proceso. A los 20 minutos habrás conseguido que tu mente esté despierta pero tranquila, en equilibrio.


La técnica de la meditación trascendental trabaja con ondas cerebrales Alpha que permiten que los pensamientos fluyan libremente, sin intentar controlar o dirigir la mente.


Meditación trascendental guiada en el trabajo


Implementar sesiones de meditación trascendental guiada en la oficina puede ser una estrategia transformadora para empresas que buscan fomentar un ambiente saludable y sostenible. Estas sesiones, guiadas por instructores expertos, pueden organizarse en pequeños grupos, facilitando su integración en la rutina diaria de la empresa. La meditación trascendental guiada tiene un efecto poderoso sobre la salud personal y, por lo tanto, también en la organizacional: reduce el estrés y la ansiedad, ayuda a controlar la ira, mejora la memoria y genera un estado de calma.


En Savia Empresas, reconocemos el poder de la meditación trascendental en el ámbito laboral. Nuestros servicios especializados en Psicología y bienestar están diseñados para garantizar un entorno de trabajo donde la salud y el autocuidado son prioritarios. No solo cada 24 de julio, sino todos los días del año. Infórmate sin compromiso y descubre cómo podemos ayudarte con soluciones personalizadas y adaptadas a las necesidades reales de tu equipo.

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Agosto tiene una fecha invisible que muchas familias conocen bien: el momento en el que el verano empieza a despedirse y el nuevo curso escolar comienza a asomarse en las conversaciones. Para los niños, ese momento puede llegar cargado de emociones contradictorias. La pena de que se acabe, los nervios por lo que viene, la incertidumbre de si estarán los mismos amigos, si el nuevo profesor será como el anterior, si sabrán estar a la altura de lo que les espera. La psicología infantil lleva años señalando que la vuelta al cole empieza semanas antes del primer día de septiembre, en el modo en que los adultos hablan de ese momento, en cómo se gestionan los últimos días de verano, en si la familia llega al inicio de curso con energía o ya agotada. Preparar esa transición con tiempo es una forma de acompañar bien. Por qué la vuelta al cole puede ser emocionalmente exigente Durante más de dos meses, el cuerpo y la mente del niño se han adaptado a un ritmo completamente distinto. 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Síndrome prevacacional: qué es, por qué afecta a tu equipo y cómo gestionarlo
Síndrome prevacacional: qué es, por qué afecta a tu equipo y cómo gestionarlo
Faltan tres días para que empiecen las vacaciones y la persona que más rinde en el equipo lleva una semana sin dormir bien, contesta con irritabilidad en las reuniones y tiene la bandeja de entrada con 200 correos sin leer. Parece que exagera pero en realidad está viviendo lo que se conoce como síndrome prevacacional , y es más frecuente de lo que parece. Qué es el síndrome prevacacional El síndrome prevacacional es el estado de ansiedad y estrés que tres de cada diez trabajadores experimentan en España en los días o semanas previas a sus vacaciones. La paradoja es llamativa: el descanso está cerca, pero en lugar de generar alivio, genera tensión. Los psicólogos coinciden en que no se trata de una patología clínica en sentido estricto, pero los síntomas son reales y tienen consecuencias concretas sobre el bienestar y el rendimiento.  Se trata de un tipo de ansiedad anticipatoria: el organismo y la mente reaccionan ante lo que perciben como una situación de alta exigencia antes de la pausa, y ante la incertidumbre de lo que viene después. Por qué aparece el síndrome prevacacional: las causas más comunes Hay varios factores que lo desencadenan, y la mayoría tienen que ver con la cultura y la dinámica de trabajo más que con la personalidad individual de cada empleado. La presión por dejarlo todo cerrado. Los días previos a las vacaciones suelen convertirse en una carrera contrarreloj. Informes que terminar, tareas que delegar, instrucciones que dejar por escrito. La necesidad de no dejar cabos sueltos genera una carga de trabajo extra que se acumula sobre la habitual. El miedo a lo que va a encontrar al volver. Muchas personas no piensan solo en el descanso que se acerca, sino en el volumen de trabajo que les estará esperando cuando regresen. Esa anticipación del caos post-vacacional es uno de los factores que más tensión genera. El perfil autoexigente. Los empleados con altos niveles de responsabilidad y dificultad para desconectar del trabajo son especialmente vulnerables. Para ellos, salir de la rutina más allá de ser un alivio, es otra fuente de gestión. La presión alrededor del viaje o los planes. Organizar unas vacaciones también tiene su carga: vuelos, alojamiento, coordinación familiar. Todo eso se suma a la agenda laboral y puede volverse abrumador. Cómo se manifiesta: síntomas físicos y emocionales El síndrome prevacacional se expresa de formas distintas según cada persona, pero hay señales que se repiten con frecuencia y que vale la pena conocer para identificarlas a tiempo en el equipo. En el plano emocional, los síntomas más habituales son la irritabilidad, los cambios de humor, la sensación de agobio, la dificultad para concentrarse y el bloqueo mental. La persona puede mostrarse impaciente, más reactiva de lo habitual o con una dispersión que no es característica de su forma de trabajar. En el plano físico, aparecen el insomnio, el cansancio acumulado, los dolores de cabeza, las molestias digestivas y una tensión muscular que no cede aunque la jornada haya terminado.  Son los mismos síntomas que acompañan a cualquier cuadro de estrés, solo que se intensifican en este periodo concreto. Los especialistas señalan un aspecto que merece atención, especialmente desde el ámbito de los Recursos Humanos. El síndrome prevacacional puede aparecer tanto en personas que tienen dificultades para desconectar del trabajo como en aquellas cuya rutina gira casi por completo alrededor de él. Cuando llegan las vacaciones, la ausencia de esa estructura diaria puede generar una sensación de vacío, incertidumbre o desorientación. Aunque las causas sean diferentes, el impacto emocional puede ser muy similar. Por qué le importa a la empresa y al empleado Es fácil asumir que el síndrome prevacacional es un problema personal que cada empleado gestiona como puede. Pero el impacto se nota en el equipo y en los resultados, y por eso merece atención desde la organización. Un empleado en estado de ansiedad prevacacional rinde menos, comete más errores, toma decisiones más impulsivas y contagia tensión al equipo. En los días previos a las vacaciones, cuando la carga de trabajo suele ser mayor precisamente por la necesidad de cerrar asuntos, ese descenso en la concentración y el juicio tiene consecuencias directas. Además, una persona que llega al descanso sin haber podido desconectar emocionalmente es una persona que vuelve sin haberse recuperado de verdad. El descanso no cumple su función, y la reincorporación resulta igual de costosa para el empleado y para la empresa. El bienestar emocional tiene un impacto directo en la productividad y en la experiencia de los equipos. El síndrome prevacacional es un buen ejemplo de cómo el estado psicológico puede influir en el rendimiento y en la forma de afrontar el trabajo antes de las vacaciones. Qué puede hacer RRHH para ayudar La buena noticia es que hay acciones concretas que las organizaciones pueden implementar para reducir el impacto del síndrome prevacacional en sus equipos. La mayor parte no requiere grandes recursos, sino planificación y una cultura que ponga el bienestar en el centro. Planificación anticipada de las vacaciones. Cuando los empleados saben con antelación sus días libres, pueden organizar su carga de trabajo con tiempo y la presión de los últimos días se reduce considerablemente. Establecer calendarios claros y con margen suficiente marca la diferencia. Protocolos de traspaso y delegación. Tener procesos definidos para dejar el trabajo en manos de otra persona evita que el empleado sienta que todo depende de él hasta el último momento. Un buen protocolo de traspaso reduce la ansiedad de ambos lados: el que se va y el que se queda. Cultura del descanso real. En organizaciones donde se premia a quien trabaja hasta el último segundo antes de irse, o donde se manda un correo a alguien que está de vacaciones con total naturalidad, el síndrome prevacacional tiene más terreno para crecer. Revisar esas dinámicas es parte de la solución. Acceso a apoyo psicológico. Algunas personas necesitan más que buenas prácticas organizativas. Para ellas, contar con un espacio donde hablar de la ansiedad y aprender herramientas concretas de gestión emocional puede cambiar cómo viven este periodo. En Savia, salud digital Mapfre, tu empresa puede acceder al servicio de Psicología con profesionales especializados en bienestar laboral. A través de videoconsultas personalizadas, tus colaboradores pueden trabajar la gestión del estrés, la desconexión emocional y las herramientas para llegar a las vacaciones en condiciones de disfrutarlas de verdad.

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