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Ejercicios para perder barriga en el trabajo

Fisioterapia en el Trabajo

El verano es disfrute, relajación y desconexión, pero también es la época en la que más conscientes somos de nuestra figura. Si pasas largas horas sentado frente al ordenador, es posible que notes cómo la falta de actividad física influye especialmente en la zona abdominal. No obstante, con pequeños ajustes en tu rutina, puedes realizar ejercicios para perder barriga donde y cuando quieras, incluso sin salir de la oficina. Estos ejercicios para “bajar tripa” impactarán positivamente en tu bienestar físico y mental, incrementando tu energía, concentración y productividad. ¡Descúbrelos!

Mujer haciendo una plancha abdominal en su casa, uno de los ejercicios para perder barriga más efectivos

Ejercicios para bajar tripa en el trabajo


Los llamados ejercicios para “bajar tripa” no son necesariamente complejos o exigentes. Es más, puedes realizarlos también en la oficina. Nuestro equipo de entrenadores personales y fisioterapeutas han hecho una selección de los ejercicios para perder barriga más fáciles y efectivos:


  • Abdominales isométricos: Lleva el ombligo hacia adentro (como si quisieras que tocara la columna) y mantén la contracción 10-30 segundos.
  • Elevaciones alternas de piernas: Sin apoyar la espalda en el respaldo de la silla, eleva una rodilla hacia el pecho manteniendo el abdomen contraído y la espalda recta. Baja y repite con la otra rodilla.
  • Giros laterales de torso: Coloca las manos detrás de la cabeza o cruzadas sobre el pecho. Gira el torso hacia un lado manteniendo la espalda recta, luego al otro.

Estos ejercicios para perder barriga sin material específico mejorarán considerablemente tu bienestar y postura corporal. Prueba a practicarlos cada día durante unos minutos y disfruta de los resultados.


Tabla de ejercicios para perder barriga en casa


Ya hemos visto que en la oficina, sin movernos de la silla, podemos realizar numerosos ejercicios para “bajar tripa”. Ahora es el momento de complementar esta rutina con una tabla de ejercicios para perder barriga en casa. Esta breve rutina no te llevará más de 15 minutos:


  • Plancha abdominal: Colócate boca abajo, apoyando los antebrazos y las puntas de los pies en el suelo. Levanta el cuerpo formando una línea recta y contrae abdomen y glúteos. Realiza 3 series de 30 segundos cada una.
  • Mountain climbers (escaladores): Adopta la posición de plancha pero esta vez con las manos apoyadas en el suelo. Lleva las rodillas hacia el pecho de forma alterna, simulando el movimiento de correr. Haz 3 series de 15 repeticiones por pierna.
  • Abdominales bicicleta: Túmbate boca arriba, pon las manos detrás de la cabeza y las piernas en un ángulo de 90°. Lleva el codo derecho hacia la rodilla izquierda mientras estiras la otra pierna. Cambia de lado, como si pedalearas en el aire. Realiza 3 series de 20 repeticiones.
  • Tijeras verticales: Túmbate boca arriba, sube una pierna hasta formar un ángulo de 90 grados o un poco más, bájala y ve alternando una y otra. Haz 3 series de 12 repeticiones.

Puedes combinar esta tabla de ejercicios para perder barriga en casa con una alimentación equilibrada, pautada y guiada por el equipo de nutricionistas de Savia, salud digital MAPFRE.


¿Por qué hacer ejercicios para quitar barriga?


No es pura estética, acumular grasa en la zona abdominal supone grandes riesgos para la salud. Ser constante con los ejercicios para quitar barriga ayuda a reducir la llamada grasa visceral, responsable de problemas cardiovasculares y metabólicos, como son la diabetes tipo 2 o hipertensión. Ya solo con esto podríamos decir que los beneficios de los ejercicios para quemar grasa del abdomen son significativos, pero además:


  • Mejoran la postura corporal, reduciendo dolores de espalda y cuello asociados a largas jornadas laborales frente al ordenador.
  • Incrementan la energía y concentración.
  • Mejoran el estado de ánimo, favoreciendo un mejor ambiente laboral y aumentando la satisfacción en el trabajo.
  • Favorecen la autoestima.

Un equilibrio saludable entre vida personal y laboral es posible. Desde Savia, salud digital MAPFRE, apostamos por integrar programas específicos de entrenamiento personal y fisioterapia en las empresas, adaptándonos a las necesidades reales de cada empleado. Cada vez son más las empresas que confían en nuestro asesoramiento y transforman la salud de sus empleados en resultados reales para su organización. Infórmate sin compromiso y comienza a cuidar de tu activo más valioso: tu equipo.

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Dos semanas durmiendo hasta tarde, moviéndote más, sin silla de oficina ni pantalla fija durante horas. Y de repente, el lunes de vuelta, ocho horas seguidas en la misma postura. El cuerpo lo nota casi de inmediato: tensión en el cuello, pesadez en los hombros, rigidez en la zona media de la espalda… La espalda alta es una de las zonas más afectadas por el trabajo de oficina y una de las que más se resiente con la vuelta brusca a la rutina sedentaria tras el verano. La buena noticia es que unos pocos estiramientos bien elegidos, hechos en el propio puesto de trabajo, pueden marcar una diferencia real en cómo termina el día. Por qué la espalda alta acumula tanta tensión en el trabajo La zona de la espalda alta , que comprende la región dorsal y la musculatura de cuello y hombros, es la que más carga soporta cuando se trabaja frente a un ordenador. Mantener los brazos extendidos hacia el teclado durante horas acorta los músculos pectorales y tensa los de la espalda alta , que trabajan de forma continua para sostener la postura. A eso se suma la tensión que genera la concentración sostenida: muchas personas aprietan los hombros hacia las orejas sin darse cuenta cuando están bajo presión, lo que acaba traduciendo el estrés mental directamente en contractura muscular. Un ensayo clínico publicado en el Brazilian Journal of Physical Therapy con 142 trabajadores de oficina demostró que quienes incorporaron estiramientos regulares en su jornada redujeron de forma significativa las molestias en cuello y hombros a lo largo de seis meses. El efecto, además, fue acumulativo: cuanto más constante era la práctica, mejor el resultado. Tras el verano, ese proceso se acelera porque el cuerpo ha estado acostumbrado a moverse con más libertad y vuelve de golpe a una demanda postural estática que no ha practicado en semanas. Cuándo y con qué frecuencia estirar La frecuencia importa tanto como la técnica. Un solo estiramiento al final del día tiene un impacto limitado. Lo que produce resultados reales es interrumpir el sedentarismo de forma regular a lo largo de la jornada. Una pauta razonable es levantarse y dedicar entre dos y tres minutos a estirar cada hora u hora y media de trabajo continuado. Eso no requiere salir del despacho ni perder tiempo: la mayoría de los estiramientos que funcionan para la espalda alta se pueden hacer de pie junto a la silla o incluso sentado. El momento en que más se nota el beneficio es justo antes de que aparezca la tensión, no después. Esperar a que la contractura esté instalada para estirar es menos efectivo que interrumpir el ciclo antes de que el músculo llegue a ese punto de saturación. Estiramientos de espalda alta que funcionan en el trabajo Apertura de pecho con manos entrelazadas: de pie o sentado, entrelaza las manos detrás de la espalda a la altura de los glúteos. Lleva los hombros hacia atrás y hacia abajo, abre el pecho y mantén la posición entre 20 y 30 segundos. Este estiramiento contrarresta directamente el acortamiento de los pectorales que produce trabajar con los brazos hacia delante. Retracción de escápulas: sentado con la espalda recta, lleva los omóplatos hacia la columna como si quisieras juntarlos, mantén dos o tres segundos y suelta. Repite diez veces. Es el movimiento contrario al que hace el cuerpo cuando está encorvado frente al ordenador y activa la musculatura dorsal de forma muy directa. Flexión lateral de cuello: sentado, inclina la cabeza hacia un lado llevando la oreja hacia el hombro, sin levantar este. Mantén 20 segundos y cambia de lado. Alivia la tensión acumulada en el trapecio superior, que es el músculo que más se carga con la postura de teclado y ratón. Rotación de cuello: con la cabeza en posición neutra, gira lentamente hacia un lado hasta donde llegues sin forzar. Mantén cinco segundos, vuelve al centro y repite al otro lado. Tres veces por lado son suficientes para recuperar movilidad cervical tras un bloque largo de trabajo. Estiramiento del dorsal en silla: sentado, levanta un brazo, dóblalo por el codo y lleva la mano hacia la espalda. Con la otra mano, empuja suavemente el codo hacia abajo. Mantén 20 segundos por lado. Trabaja el dorsal ancho y la zona lateral de la espalda alta, que se tensiona con la postura de teclado prolongada. Movilización de escápula en círculos: de pie o sentado, lleva los hombros hacia arriba, hacia atrás, hacia abajo y hacia delante trazando un círculo lento y amplio. Cinco círculos en cada dirección. 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En Savia, salud digital Mapfre, el servicio de Fisioterapia y Rehabilitación permite a los empleados consultar con un fisioterapeuta especializado a través de videoconsulta, sin desplazamientos y en el momento que lo necesiten. Para valorar una contractura persistente, recibir una rutina de estiramientos personalizada o resolver dudas sobre ergonomía, el acceso es inmediato. Infórmate sin compromiso.
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La jornada laboral exige una demanda constante de energía a nuestro sistema locomotor. Ya sea por mantener posturas prolongadas frente a un escritorio o por la repetición de movimientos de carga, los músculos pueden alcanzar un límite de resistencia. La sensación de pesadez que surge a mitad de la tarde o la falta de fuerza para completar tareas habituales son manifestaciones directas de que el cuerpo está operando bajo un nivel de fatiga muscular que requiere atención inmediata. Este cansancio muscular puede parecer una molestia menor, pero cuando se repite en el entorno laboral conviene vigilarlo. Es una señal de que el músculo está trabajando por encima de su capacidad de recuperación o que el cuerpo no está encontrando espacios suficientes para descansar. ¿Qué es la fatiga muscular? La fatiga muscular es la disminución de la capacidad del músculo para generar fuerza o mantener un esfuerzo. En términos sencillos: el músculo responde peor porque está cansado, sobrecargado o no ha recuperado bien. La literatura científica la define como una reducción de la fuerza o potencia máxima tras una actividad muscular continuada. En el trabajo, esto puede ocurrir por causas muy distintas: permanecer muchas horas en la misma postura, hacer movimientos repetitivos, cargar peso, tener una mala ergonomía o acumular estrés físico y mental. Principales síntomas de la fatiga muscular Reconocer las señales de alerta es el primer paso para una gestión saludable del esfuerzo. Los síntomas de la fatiga muscular suelen presentarse de forma progresiva: Pérdida de fuerza y potencia : Dificultad notable para realizar movimientos que antes resultaban sencillos.   Sensación de pesadez y rigidez : Los músculos se sienten tensos o «cargados», especialmente al inicio o al final del turno laboral.   Aparición de espasmos o temblores : Contracciones involuntarias que indican un agotamiento de la comunicación entre el sistema nervioso y el músculo.   Molestias localizadas o dolor sordo : Una sensación de incomodidad que persiste incluso después de cesar la actividad física. Alteración de la coordinación : Aumento de la torpeza motriz, lo que en entornos industriales o de carga eleva el riesgo de accidentes laborales. ¿Qué tomar para el cansancio muscular? Cuando aparece cansancio muscular , muchas personas buscan una solución rápida: café, suplementos, bebidas energéticas o vitaminas. Sin embargo, lo primero es revisar lo básico. El músculo necesita energía, hidratación y descanso para funcionar bien. Por eso, antes de pensar en qué tomar, conviene observar si durante el día estás cubriendo estas necesidades: Agua suficiente Comidas completas y regulares Aporte adecuado de proteínas Frutas, verduras y alimentos ricos en minerales Descanso nocturno de calidad Pausas activas durante la jornada Algunos suplementos o ayudas nutricionales pueden tener sentido en casos concretos, pero deberían valorarse según la situación individual. Y si la fatiga muscular aparece de forma frecuente, se acompaña de dolor intenso o no mejora con descanso, lo más prudente es consultar con un profesional sanitario. Posibles tratamientos para la fatiga muscular El tratamiento de la fatiga muscular depende de su causa. No se aborda igual una sobrecarga puntual que una molestia persistente por mala postura, falta de fuerza, estrés o una lesión previa. Algunas medidas habituales son: Descanso y recuperación : El descanso permite que el músculo repare el esfuerzo acumulado. Esto no implica dejar de moverse por completo, sino alternar actividad y recuperación de forma equilibrada. Pausas activas durante el trabajo : Levantarse, movilizar cuello, hombros, espalda y piernas ayuda a reducir la tensión acumulada. Pequeñas pausas de movimiento pueden cambiar mucho cómo llega el cuerpo al final del día. Estiramientos suaves : Los estiramientos pueden aliviar la rigidez, especialmente cuando el problema viene de posturas mantenidas. Deben realizarse sin rebotes, sin dolor y acompañados de respiración tranquila. Fortalecimiento progresivo : Muchas molestias aparecen cuando algunos músculos trabajan demasiado y otros participan poco. En esos casos, fortalecer glúteos, core, espalda o piernas puede ayudar a repartir mejor la carga. 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Estiramientos de psoas después del trabajo
Estiramientos de psoas después del trabajo
Termina tu jornada laboral, te levantas de la silla y notas una rigidez extraña en la zona de la pelvis, como si te costara «estirarte» del todo o como si algo tirara hacia dentro. ¿Te suena esta sensación? Lo que sucede es que pasar muchas horas sentado, con poca movilidad, hace que ciertos músculos se acorten sin que apenas lo notemos. Uno de los más afectados es el psoas ilíaco , un músculo profundo que conecta la zona lumbar con las piernas y que influye directamente en la postura y el bienestar general. Por eso, incorporar estiramientos de psoas en tu día a día es clave para influir positivamente en tu postura y en tu bienestar general. Con el tiempo, esta tensión (a menudo silenciosa) acaba tirando de tus vértebras lumbares hacia adelante, convirtiéndose en la causa real de muchos dolores de espalda que solemos achacar erróneamente a la silla del trabajo o a la edad. Cuidar este músculo, es fundamental para recuperar la agilidad perdida y transformar por completo la energía de un profesional al final del día. Beneficios de realizar ejercicios para el psoas después del trabajo El psoas cumple una función clave en el equilibrio del cuerpo. Cuando se mantiene en tensión durante largos periodos, pueden aparecer molestias que van más allá de la zona lumbar. Regalarle unos minutos a este músculo al cerrar el ordenador es la mejor inversión para tu salud física a largo plazo: Al liberar la tensión acumulada, permites que la zona lumbar recupere su curvatura natural de forma inmediata, reduciendo drásticamente las molestias al caminar o al estar de pie después de trabajar. Más allá de evitar el dolor, estos movimientos ayudan a que la zona abdominal se libere de la presión mecánica, favoreciendo una mejor respiración diafragmática y mejorando incluso los procesos digestivos que suelen volverse lentos tras el sedentarismo.  El simple hecho de estirar el psoas conscientemente ayuda a que el cerebro reciba la señal de que la jornada laboral ha terminado, facilitando una transición mucho más saludable hacia tu tiempo de descanso. Para nadie es un secreto que, durante la jornada laboral, el sedentarismo es frecuente. Pequeños hábitos, como los estiramientos para el psoas , pueden ayudar a prevenir molestias que, con el tiempo, se vuelven recurrentes.  Mejores ejercicios para el estiramiento del psoas ilíaco Cuando el psoas lleva horas en tensión, no responde bien a movimientos bruscos. Lo que necesita es tiempo, control y una ejecución consciente. Uno de los estiramientos para el psoas más efectivo y sencillo de realizar en casa es la zancada profunda, también conocida como posición del caballero. Estiramiento psoas en zancada (posición del caballero) Para empezar a liberar la zona: Da un paso largo hacia adelante con una pierna. Apoya la rodilla de la pierna de atrás en el suelo (mejor sobre una superficie acolchada). Mantén el tronco completamente erguido, evitando arquear la zona lumbar. Desplaza la cadera suavemente hacia delante. En este punto deberías notar una apertura clara en la parte frontal de la cadera de la pierna que queda atrás. Mantén la posición durante unos 30 segundos, respirando de forma profunda y constante. Controlar la respiración ayuda a que el músculo reduzca la tensión de forma progresiva. Al cambiar de lado, es habitual notar diferencias entre una pierna y otra. Esa asimetría es una señal de cómo el cuerpo se adapta a las posturas que solemos mantener durante el día. Este ejercicio permite activar el estiramiento sin necesidad de tumbarse, por lo que puede integrarse fácilmente en pausas durante el trabajo . Cómo estirar el psoas en la cama Sales del trabajo, llegas a casa, te tumbas en la cama y sientes ese cansancio acumulado en la zona lumbar o en las caderas. Aprovecha ese momento, sin necesidad de levantarte, para liberar tensión. Estirar el psoas en la cama es una forma sencilla y muy efectiva de relajar la musculatura de manera pasiva, dejando que el propio cuerpo haga el trabajo. Estiramiento con pierna colgando Túmbate boca arriba muy cerca del borde del colchón. Flexiona una rodilla y llévala hacia el pecho, sujetándola con ambas manos. Deja que la otra pierna cuelgue de forma natural por fuera de la cama. En esta posición, no necesitas empujar ni forzar porque la gravedad se encarga de estirar el psoas de la pierna que queda suspendida. A medida que mantienes el ejercicio, notarás cómo la zona frontal de la cadera empieza a soltarse. Si respiras de forma lenta y profunda, el cuerpo irá “cediendo” poco a poco, reduciendo la sensación de rigidez. Este tipo de estiramiento también favorece la liberación de la zona lumbar, permitiendo que la columna descanse sin la presión que genera un psoas acortado durante el día. Realizarlo antes de dormir puede ayudarte a cerrar la jornada con una sensación más ligera y a preparar el cuerpo para un descanso más reparador. Rodillas al pecho Después de liberar una pierna, puedes complementar el ejercicio con un movimiento más global: Lleva ambas rodillas hacia el pecho. Abrázalas suavemente sin generar tensión en los hombros. Mantén la posición durante unos segundos. Este gesto ayuda a relajar la zona lumbar y a equilibrar la musculatura después del estiramiento anterior. Mejores ejercicios para estirar el psoas Además de los estiramientos más básicos, existen otras variantes que puedes incorporar según tu nivel de movilidad y cómo responda tu cuerpo. Una de las más recomendadas es la postura del puente, un ejercicio que no solo estira y también activa. Túmbate boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo. Eleva la cadera hacia el techo de forma progresiva. Activa los glúteos al subir, manteniendo el control del movimiento. A diferencia de otros estiramientos, este ejercicio trabaja desde el equilibrio muscular. Mientras el psoas se alarga, los glúteos (que suelen estar poco activados tras muchas horas sentado) empiezan a recuperar su función. Este tipo de activación es clave porque muchas molestias las atribuimos a la falta de estiramiento, pero algunas nacen de descompensaciones mantenidas en el tiempo. Más allá del ejercicio concreto, hay algo que marca la diferencia: la regularidad. Dedicar unos minutos al día, con movimientos controlados y una respiración consciente, ayuda a que el cuerpo recupere su movilidad sin necesidad de forzarlo. Aun así, hay momentos en los que la rigidez se mantiene o aparece de forma recurrente. Cuando esto ocurre, es habitual que los estiramientos en casa no sean suficientes o que surjan dudas sobre si se están realizando correctamente. A veces, la ayuda de un profesional es justo lo que necesitas para dejar de poner parches al dolor y entender, de una vez por todas, por qué aparece y cómo hacer que no vuelva . En Savia, salud digital Mapfre, el servicio de fisioterapia para empresas está pensado para acompañar este proceso desde una perspectiva práctica y personalizada. A través de sesiones adaptadas a cada persona, es posible identificar desajustes, tratar contracturas profundas y mejorar la higiene postural en el día a día. El cuerpo no se queja sin motivo. Infórmate sin compromiso.

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