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Atiquifobia laboral

Salud Emocional

La atiquifobia, o el miedo a fracasar, es una barrera silenciosa que puede afectar significativamente al desempeño laboral y al bienestar personal. Este temor puede ser especialmente perjudicial en el entorno empresarial, donde las decisiones rápidas y la asunción de riesgos forman parte del día a día. De hecho, en 2020 un 64% de los españoles tenía miedo al fracaso al iniciar sus negocios y en las empresas el 24% de los proyectos se detienen por esta razón. Estas cifras reflejan cómo este fenómeno, además de afectar a los empleados a nivel individual, obstaculiza el crecimiento y la innovación dentro de las empresas. En este post te contamos qué es la atiquifobia laboral, sus causas, síntomas y cómo superarla.



Atiquifobia laboral

¿Qué es la fobia a fracasar?


La fobia a fracasar, también conocida como atiquifobia, es un miedo irracional y persistente al fracaso. No se trata simplemente de sentir nerviosismo antes de una presentación o de preocuparse por los resultados de un proyecto. La atiquifobia va más allá. Paraliza a quienes la padecen, impidiéndoles actuar por temor a cometer errores o no alcanzar sus propios estándares de éxito. Este miedo extremo puede llevar a la evitación de oportunidades, estancamiento profesional y, en casos severos, afectar la salud mental de la persona.


Principales causas del miedo al fracaso


El miedo al fracaso puede tener múltiples orígenes, y comprender sus causas es esencial para abordarlo eficazmente:


  • Experiencias pasadas: Los fracasos previos o las críticas severas pueden dejar huella, haciendo que las personas desarrollen una aversión al riesgo.
  • Vergüenza y presión social y cultural: En una sociedad que glorifica el éxito y estigmatiza el fracaso, la presión para cumplir con las expectativas ajenas resulta abrumadora, especialmente en entornos laborales competitivos.
  • Falta de confianza y autoestima: Las personas con autoestima baja son más propensas a temer el fracaso porque lo perciben como una validación de sus inseguridades internas.
  • Perfeccionismo: El miedo a no cumplir con estándares imposibles impide cualquier acción.
  • Falta de resiliencia: No haber desarrollado habilidades de afrontamiento efectivas para manejar el fracaso puede hacer que cualquier error o contratiempo se sienta catastrófico.

¿Cómo superar el miedo al fracaso?


Superar el miedo al fracaso es un proceso que requiere compromiso personal y apoyo organizacional. Estas son algunas de las estrategias más efectivas para ayudar a las personas a afrontar y superar la atiquifobia:


  • Establecer metas realistas: Ayudar a los empleados a establecer metas alcanzables y medibles reducirá la presión y el miedo al fracaso. Los objetivos deben ser desafiantes pero realistas, permitiendo un progreso gradual.
  • Fomentar el autoanálisis constructivo: Enseñar a los empleados a evaluar sus fracasos de manera objetiva y constructiva puede cambiar la percepción del fracaso de algo temido a una fuente de información valiosa.
  • Brindar apoyo psicológico: Ofrecer servicios de psicología laboral, como las videoconsultas de Psicología de Savia Empresas, puede proporcionar a los empleados el espacio seguro necesario para explorar sus miedos y desarrollar la resiliencia.
  • Liderazgo positivo: Los líderes deben modelar comportamientos positivos frente al fracaso, compartiendo sus propias experiencias y mostrando cómo las han convertido en aprendizajes significativos.
  • Promover una cultura de aprendizaje y relativizar el fracaso: Fomentar un ambiente donde los errores se perciban como oportunidades de aprendizaje ayudará a reducir el estigma del fracaso. Como empresa debes reconocer y premiar los intentos, incluso cuando no se alcanza el resultado deseado.

Síntomas de la fobia a fracasar


Identificar la fobia a fracasar puede ser complicado, ya que a menudo se disfraza de otros comportamientos. Sin embargo, algunos síntomas comunes incluyen:


  • Procrastinación: Evitar tareas importantes debido al miedo de no poder completarlas adecuadamente.
  • Parálisis por análisis: Pasar excesivo tiempo analizando detalles, lo que impide la toma de decisiones o la acción.
  • Evitar desafíos: Rechazar oportunidades de crecimiento personal o profesional por temor a no estar a la altura.
  • Autocrítica excesiva: Castigarse a uno mismo de manera desproporcionada por errores o fracasos percibidos.
  • Ansiedad intensa y estrés: Sentimientos persistentes de ansiedad relacionados con la posibilidad de fracasar.
  • Baja autoestima y motivación: Falta de interés o impulso para perseguir objetivos debido a la creencia de que no se logrará el éxito.

Además de los síntomas cognitivos, también existen síntomas físicos de la fobia a fracasar como pueden ser temblores, taquicardias, dolores de cabeza e incluso intestinales.


Al abordar la atiquifobia de manera proactiva, las empresas mejoran el bienestar de sus empleados, la resiliencia y la innovación organizacional. Desde Savia Empresas podemos ayudarte a superar estos desafíos y prepararte para prosperar en un entorno competitivo. Infórmate sin compromiso.

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Síndrome prevacacional: qué es, por qué afecta a tu equipo y cómo gestionarlo
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Faltan tres días para que empiecen las vacaciones y la persona que más rinde en el equipo lleva una semana sin dormir bien, contesta con irritabilidad en las reuniones y tiene la bandeja de entrada con 200 correos sin leer. Parece que exagera pero en realidad está viviendo lo que se conoce como síndrome prevacacional , y es más frecuente de lo que parece. Qué es el síndrome prevacacional El síndrome prevacacional es el estado de ansiedad y estrés que tres de cada diez trabajadores experimentan en España en los días o semanas previas a sus vacaciones. La paradoja es llamativa: el descanso está cerca, pero en lugar de generar alivio, genera tensión. Los psicólogos coinciden en que no se trata de una patología clínica en sentido estricto, pero los síntomas son reales y tienen consecuencias concretas sobre el bienestar y el rendimiento.  Se trata de un tipo de ansiedad anticipatoria: el organismo y la mente reaccionan ante lo que perciben como una situación de alta exigencia antes de la pausa, y ante la incertidumbre de lo que viene después. Por qué aparece el síndrome prevacacional: las causas más comunes Hay varios factores que lo desencadenan, y la mayoría tienen que ver con la cultura y la dinámica de trabajo más que con la personalidad individual de cada empleado. La presión por dejarlo todo cerrado. Los días previos a las vacaciones suelen convertirse en una carrera contrarreloj. Informes que terminar, tareas que delegar, instrucciones que dejar por escrito. La necesidad de no dejar cabos sueltos genera una carga de trabajo extra que se acumula sobre la habitual. El miedo a lo que va a encontrar al volver. 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El descanso no cumple su función, y la reincorporación resulta igual de costosa para el empleado y para la empresa. El bienestar emocional tiene un impacto directo en la productividad y en la experiencia de los equipos. El síndrome prevacacional es un buen ejemplo de cómo el estado psicológico puede influir en el rendimiento y en la forma de afrontar el trabajo antes de las vacaciones. Qué puede hacer RRHH para ayudar La buena noticia es que hay acciones concretas que las organizaciones pueden implementar para reducir el impacto del síndrome prevacacional en sus equipos. La mayor parte no requiere grandes recursos, sino planificación y una cultura que ponga el bienestar en el centro. Planificación anticipada de las vacaciones. Cuando los empleados saben con antelación sus días libres, pueden organizar su carga de trabajo con tiempo y la presión de los últimos días se reduce considerablemente. Establecer calendarios claros y con margen suficiente marca la diferencia. Protocolos de traspaso y delegación. Tener procesos definidos para dejar el trabajo en manos de otra persona evita que el empleado sienta que todo depende de él hasta el último momento. Un buen protocolo de traspaso reduce la ansiedad de ambos lados: el que se va y el que se queda. Cultura del descanso real. En organizaciones donde se premia a quien trabaja hasta el último segundo antes de irse, o donde se manda un correo a alguien que está de vacaciones con total naturalidad, el síndrome prevacacional tiene más terreno para crecer. Revisar esas dinámicas es parte de la solución. Acceso a apoyo psicológico. Algunas personas necesitan más que buenas prácticas organizativas. Para ellas, contar con un espacio donde hablar de la ansiedad y aprender herramientas concretas de gestión emocional puede cambiar cómo viven este periodo. En Savia, salud digital Mapfre, tu empresa puede acceder al servicio de Psicología con profesionales especializados en bienestar laboral. A través de videoconsultas personalizadas, tus colaboradores pueden trabajar la gestión del estrés, la desconexión emocional y las herramientas para llegar a las vacaciones en condiciones de disfrutarlas de verdad.
Fatiga social en verano: por qué a veces las vacaciones también agotan
Fatiga social en verano: por qué a veces las vacaciones también agotan
Después de semanas de viajes, reuniones familiares, comidas con amigos, celebraciones y planes acumulados, algunas personas vuelven de las vacaciones con una sensación difícil de identificar. Han tenido tiempo libre, han cambiado de entorno e incluso han reducido el ritmo habitual de trabajo, pero la energía no parece haberse recuperado por completo. Cuando esto ocurre, una posible explicación es la fatiga social : un estado de agotamiento mental y emocional que puede aparecer cuando acumulamos demasiadas interacciones y estímulos sin disponer de suficiente tiempo para recuperarnos. Aunque tendemos a relacionar el cansancio con el trabajo o las obligaciones diarias, las vacaciones también pueden generar desgaste cuando el equilibrio entre actividad y descanso desaparece . Qué es la fatiga social La fatiga social es una sensación de saturación emocional que aparece después de períodos prolongados de interacción con otras personas. Las relaciones sociales son una parte fundamental del bienestar. Compartir tiempo con amigos, familia o compañeros aporta apoyo emocional, conexión y experiencias positivas. Sin embargo, toda interacción requiere atención, adaptación y gestión emocional. Conversar, organizar planes, tomar decisiones en grupo o adaptarse a diferentes dinámicas familiares implica un esfuerzo que muchas veces pasa desapercibido. Cuando estas situaciones se acumulan durante días o semanas sin espacios suficientes para desconectar, puede aparecer una sensación de agotamiento que afecta tanto al estado de ánimo como a la capacidad de disfrutar del tiempo libre. Por qué la fatiga social aumenta durante el verano Durante gran parte del año, las rutinas ayudan a distribuir el tiempo entre trabajo, responsabilidades y ocio. El verano modifica ese equilibrio. Las vacaciones suelen concentrar actividades que durante el resto del año se reparten de forma más gradual: Encuentros familiares. Reuniones con amigos. Viajes. Celebraciones. Eventos sociales. Actividades de ocio. Además, muchas personas sienten una presión implícita por aprovechar al máximo los días libres . El verano se percibe como una oportunidad para hacer todo aquello que no ha sido posible durante el resto del año. Esta combinación de expectativas, convivencia y actividad constante puede generar una sobrecarga emocional difícil de detectar mientras está ocurriendo. Cuando las vacaciones se convierte en una agenda llena Tener tiempo libre no siempre garantiza una recuperación real. El descanso necesita algo más que días sin trabajar. También requiere momentos de tranquilidad, pausas y espacios en los que el cerebro pueda reducir el nivel de estímulo. Cuando las vacaciones se llenan de compromisos, desplazamientos y actividades continuas, resulta más difícil encontrar esos momentos de recuperación. Algunas personas descubren que han pasado varias semanas rodeadas de gente sin apenas disponer de tiempo para estar solas, reflexionar o simplemente no hacer nada. Y, evidentemente, esa falta de equilibrio puede terminar pasando factura. Señales de que podrías estar experimentando fatiga social La fatiga social puede manifestarse de diferentes maneras. Algunas señales frecuentes son: Sensación de agotamiento después de reuniones o encuentros sociales. Irritabilidad o menor tolerancia a situaciones cotidianas. Necesidad creciente de pasar tiempo a solas. Falta de energía para nuevos planes. Sensación de saturación ante mensajes, llamadas o grupos de chat. Dificultad para disfrutar actividades que normalmente resultan agradables. Percepción de volver de vacaciones sin haber descansado del todo. Estas señales no indican necesariamente un problema de salud mental, pero sí pueden ser una invitación a revisar cómo estamos gestionando nuestro tiempo y nuestra energía. Cómo recuperar el equilibrio durante las vacaciones de verano El bienestar emocional durante el verano no depende de la cantidad de actividades realizadas, sino de cómo se combinan con espacios de recuperación. Algunas estrategias que pueden ayudar son: Reservar momentos sin planificar: Dejar huecos libres en la agenda permite reducir la sensación de estar constantemente respondiendo a compromisos o expectativas externas. Alternar actividad y descanso: Los encuentros sociales pueden ser muy enriquecedores cuando conviven con momentos de calma y recuperación. Escuchar las propias necesidades: Cada persona recupera energía de una forma diferente. Algunas disfrutan de agendas más activas, mientras que otras necesitan más tiempo de tranquilidad para sentirse bien. Mantener hábitos básicos de autocuidado: Dormir bien, respetar horarios de comida razonables y cuidar los tiempos de descanso sigue siendo importante durante las vacaciones. El papel de la salud emocional en el descanso Las vacaciones representan una oportunidad para recuperar energía física y mental. Por eso, prestar atención al bienestar emocional también forma parte del autocuidado. Identificar los propios límites, reconocer cuándo necesitamos parar y aprender a gestionar las expectativas sociales puede marcar una gran diferencia en la calidad del descanso. En Savia, salud digital Mapfre, contamos con servicios de psicología para acompañar a las personas en el cuidado de su salud emocional durante todo el año. Porque el bienestar depende, también, de disponer de herramientas para gestionar cómo lo vivimos.

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